Hace unos meses, cuando me deshacía en elogios hacia Kiff, aprovechaba para recordar a Gumball e Historias corrientes y comentaba que su marcha había dejado un hueco en el mundo de los dibujos animados. Aunque se me pasó en su momento por razones no demasiado difíciles de imaginar, lo cierto es que había otra serie de Cartoon Network que, por pleno derecho, tal vez debía tener su nombre ahí también. Apple & Onion, conocida (por decir algo) en España como Manzana y Cebolleta.
Originalmente creada por un antiguo artista de storyboard de Gumball, Apple & Onion es una comedia de humor absurdo en la que una manzana y una cebolleta se mudan a una gran ciudad, en la que todos los habitantes son comida rápida.
Pese a lo desafortunado de un estilo que difícilmente causará una primera buena impresión a quien le pille de nuevas, lo cierto es que Apple & Onion es una serie muy divertida que nos arrancará más de una carcajada. Algo a lo que contribuye, sin duda, el genial Richard Ayoade, a quien conocimos como Moss en The IT Crowd y que presta su voz a Onion en la versión original. Un humor que no se limita a la pareja protagonista sino que se extiende a los secundarios de lujo, como el maravilloso Falafel o el inolvidable Chicken Nugget.
Por desgracia, incluso a pesar de su corta duración, la serie entra en barrena hacia el final de su segunda y última temporada, donde algunos episodios tienen un tono incomprensiblemente amargo y por momentos algunas interacciones entre Onion y Apple llegan a resultar incómodas. Algo que se hace patente incluso en el cambio que sufre la cabecera, que abandona la vitalidad de la primera temporada y muestra a los personajes abatidos. Ignoro a qué pudo deberse este cambio y mentiría si no dijera que deja un regusto agrio después de una serie por lo demás brillante, pero al menos es algo que solo afecta a apenas un puñado de episodios.
En cualquier caso, creo que Apple & Onion es una serie enormemente recomendable, así que recomendada queda.
Hace unas horas acababa oficialmente Campamento mágico (en inglés, Summer Camp Island), una de las muchas series que Warner eliminó sin piedad el verano pasado y, si no me equivoco mucho, la única que ha tenido la suerte de volver de entre los muertos para el estreno de una última temporada que ya estaba terminada pero muchos daban por perdida.
Campamento mágico sigue las aventuras de Óscar y Erizo, un elefante y una eriza que van de vacaciones a un campamento de verano en una curiosa isla. Tan pronto como los padres dejan a los campistas solos en la isla, estos descubrirán que las monitoras son brujas, algunos objetos inanimados como el pijama de Óscar o la propia luna han cobrado vida y la isla está llena de toda clase de criaturas mágicas, desde unicornios hasta monstruos y fantasmas.
Con un espíritu similar al de aquellas geniales primeras temporadas de Hora de aventuras, aunque en este caso con un tono mucho más calmado, Campamento mágico es capaz de despertar ese sentimiento de fascinación por lo mágico que a veces nos regala la fantasía. Un sentimiento que se mantiene fuertemente a lo largo de la serie, tanto en esta desenfadada primera parte como más adelante cuando la serie empieza a expandir su universo más allá de la sencilla premisa de isla mágica donde pasan cosas mágicas.
Aunque hace unos meses criticaba las series de dibujos que abusaban de lo que se ha dado en llamar lore, limitándose a utilizar algún tipo de misterio genérico como mero relleno más que para contar una historia, aquí la sensación es justo la contraria. El modo en que se abordan los misterios que rodean la isla no surge como un intento forzado por hacer que la serie parezca más profunda, sino como algo verdaderamente orgánico fruto de un interés real. A fin de cuentas, si en un mundo en el que la magia no existe hay una isla donde la magia es real, cabe preguntarse por qué.
Debo decir que, pese a mi reticencia inicial a caer nuevamente en una serie de este tipo después de más de una decepción en el pasado, este desarrollo me ha cautivado. Es cierto que algunos puntos de la línea temporal que se nos presenta encajan un poco con calzador porque parecían cogidos por los pelos más que parte de un plan. También es cierto que la serie no mantiene el mismo ritmo en todo momento, con decisiones incomprensibles como dedicar episodios enteros a personajes secundarios sin mucho interés mientras que otros a priori más interesantes acaban tristemente ignorados. Pero, incluso con estos defectos, la serie cumple con creces lo que promete y sin duda vale mucho la pena.
Tampoco puedo dejar de mencionar que, a pesar de las enormes diferencias entre ambas series, Campamento mágico me ha recordado mucho a aquella maravillosa Centauria de la que me enamoré hace dos veranos toda vez que, salvando las distancias, en ambas series los protagonistas se ven transportados a un confuso mundo mágico diferente al que conocen. Por desgracia también creo que ambas series tienen en común que no son series que puedan entrar a todo el mundo y, así como lo excéntrico y disparatado de Centauria podía disuadir a más de uno, en Campamento mágico el problema puede ser lo excesivamente edulcorado del tono. En cualquier caso, considero que ambas son series que manejan de un modo sobresaliente su lado fantástico y deberían ser parada obligatoria para quien quiera dedicar unos minutos a soñar.
Ha querido la casualidad que no conociera esta serie hasta que se anunció su descancelación. Así pues, no he tenido ocasión de seguir su desarrollo en tiempo real a lo largo de sus seis temporadas, ni estuve allí para sufrir el mazazo de ver la serie cancelada en medio de ninguna parte con aún muchas preguntas en el aire. Quién sabe, tal vez si las circunstancias hubieran sido otras no habría visto la serie con los mismos ojos pero, para bien o para mal, el atracón de 120 episodios en estos meses ha acabado siendo una formidable experiencia que no dudaría en repetir, así que no puedo más que recomendar esta mágica serie.
Me he dado cuenta de que casi nunca hablo de ninguna serie española. Siendo que hay varias grandes series patrias con las que he disfrutado mucho además de (sí) La casa de papel, he pensado en escribir una entrada.
Mis primeras ideas han sido las geniales Vota Juan y sus secuelas, o la más reciente No me gusta conducir. Pero creo que son recomendaciones muy obvias. Es verdad que son muy buenas, pero era lo que esperaba de ellas, así que he decidido tirar por tres de las series de las que menos referencias tenía antes de verlas.
Arròs covat (2009)
Descubierta gracias a una entrada en Espinof, Arròs covat es una serie catalana de animación. Con un estilo que resultará muy familiar a cualquiera que haya visto anuncios de telefonía, nos cuenta las aventuras de Xavi Masdéu, diseñador gráfico.
Aunque el mundo del diseño gráfico nos pueda parecer algo completamente ajeno de entrada, no es en absoluto algo que vaya a copar la serie, donde sobre todo veremos los problemas de Xavi con sus novias, sus charlas con su tieta Paquita y las situaciones ridículas con sus clientes y sus compañeros de trabajo.
Ante todo una serie muy divertida, aunque también habrá espacio para los momentos más dramáticos, Arròs covat tiene tres temporadas de 12 episodios, cada uno de apenas diez minutos, así que se ve enseguida.
Disponible gratuitamente al completo en su versión original en catalán en la web de TV3, la serie también está doblada al español por los mismos actores con el nombre de Arroz pasado, aunque el doblaje solo está disponible en plataformas de pago.
Neverfilms (2018)
El programa Un país para reírlo de Goyo Jiménez me sirvió para descubrir varias cosicas de humor. Una de ellas fue esta divertidísima Neverfilms. Producida por Televisión Española para su cosa de series por Internet, Playz, Neverfilms es una serie de episodios muy cortitos, de alrededor de cuatro minutos, centrada en una oficina. ¿La peculiaridad? Cada episodio es un tráiler.
Tocando todos los géneros y parodiando desde Star Wars a Paquita Salas, cada episodio es absolutamente desternillante y todo el reparto brilla, ya sea enfrentándose al apocalipsis, cazando zombis o celebrando San Valentín.
Con solo 40 episodios que se quedan muy cortos y dejan con muchas ganas de más, Neverfilms puede verse en la web de Playz.
Grasa (2020)
Y acabo con otra de las series de Playz, descubierta al acabar Neverfilms y mirar qué más tenían en la plataforma, Grasa es una serie de David Sainz, quien por lo visto lo petó muy fuerte con Malviviendo, webserie que, me avergüenza reconocer, no conocía.
Grasa nos cuenta la historia de un delincuente de un barrio marginal de Sevilla que, tras llevarse un susto por culpa de su sobrepeso, tiene que empezar a cambiar su vida. Una premisa que puede sonar a moñada de autosuperación pero que esconde una de las comedias más redondas que he visto últimamente.
Además, aunque la serie tiene un gran ritmo desde el principio, es en su segunda temporada donde pisa el acelerador a tope, con unos grandísimos episodios finales que por sí solos serán suficientes para convencernos de que David Sainz es un pedazo director al que merece la pena seguir muy de cerca.
La serie tiene solo dos temporadas y, al igual que la serie anterior, puede verse al completo en Playz. Recomiendo no perderse los dos episodios extras que siguen a la segunda temporada para quien se haya quedado con ganas de más, dos extras fantásticos que ponen otro lacito más al regalo que ya es esta serie.
Cuando acabó la inigualable El asombroso mundo de Gumball no solo nos despedimos de la que considero la mejor serie que nos ha regalado Cartoon Network; su final, apenas un par de años después de la marcha de su compañera Historias corrientes, también supuso decir adiós al que por pleno derecho ya era el más grande referente del humor absurdo en la animación.
Sin duda sería injusto no reconocer la gran calidad de muchas otras series de dibujos que han venido después, pero no puedo evitar sentir que quedarnos sin Gumball, Darwin, Mordecai y Rigby dejó un hueco que costaría mucho llenar. Por eso no puedo más que celebrar el estreno de la nueva serie Kiff.
De la mano de Disney, quienes últimamente parecían demasiado empeñados en darnos más y más series intentando copiar la también desaparecida Gravity Falls con mayor o menor éxito, Kiff supone un soplo de aire fresco en el que en lugar de la millonésima historia superépica con mundos oscuros y magia arcana, podemos disfrutar sin más de las disparatadas aventuras de una ardilla que va al colegio y acaba metida en situaciones imposibles.
Aun con un tono un poco más inocente que Gumball y un unas aventuras algo menos surrealistas que las de Historias corrientes, Kiff consigue recordar, para bien, parte de lo que hizo tan geniales aquellas dos series de Cartoon Network y es una auténtica gozada.
Es cierto que, habiendo podido ver solo los pocos episodios que se han filtrado, puede que sea un poco pronto para lanzar las campanas al vuelo. Nada impide que la serie acabe siguiendo los pasos de otras de las series con las que comparte canal y el humor acabe en un segundo plano al lado de una pretendidamente transcendental trama de dudoso interés. Espero que no sea así.
En cualquier caso y mientras tanto, Kiff tiene todas las papeletas para convertirse en una de las mejores series de animación del año. Divertidísima y absolutamente recomendada.
Por cierto, y sin desmerecer en absoluto el doblaje español, la voz de Kiff en inglés es la de la grandísima Kimiko Glenn, quien ya pusiera voz a Yegua en Centauria o a Izzy Moonbow en la última película de My Little Pony, así que quien quiera darle una oportunidad a la versión original tendrá un muy buen motivo para hacerlo. Y quien prefiera esperar, que no olvide marcar en su calendario que la serie se estrena oficialmente en España el próximo 20 de mayo.
Es fácil dar por hecho que los demás piensan lo peor de ti. Pero cuando presupones lo que los demás piensan, puede que lo único que estés haciendo sea convertirles en personajes que solo existen en tu mente. Lo bueno es que, la mayoría de las veces, tan solo se necesita un ligero cambio de perspectiva para que el mundo cambie.
Nathan Fielder
Los ensayos 1x04 - El método Fielder (2022)
Allá por 2006 llegaba a nuestras pantallas, o por lo menos a las pantallas de nuestros ordenadores, la inolvidable The IT Crowd (conocida aquí como Los informáticos). Por pleno derecho, una de las series más divertidas que nos ha regalado el Reino Unido. Aunque su fama está más que justificada, The IT Crowd tuvo la suerte de salir en un muy buen momento para las series: hacía apenas un par de años del estreno de Lost, la serie que nos enseñó que en vez de esperar meses (¡o años!) para ver las series que lo petaban en el extranjero podíamos tirar de torrent y subtítulos. La primera década del siglo nos descubrió un nuevo modo de ver series y sin duda contribuyó a que pequeños tesoros como esta serie no pasaran desapercibidas.
Otras series no tuvieron tanta suerte. Once años antes de que conociéramos The IT Crowd, las pantallas del Reino Unido daban la bienvenida a otra serie de mano del creador Graham Linehan: Father Ted (literalmente, Padre Ted). Aunque la serie sí gozó de éxito en su tierra natal, sin la inestimable ayuda de la temible piratería este éxito nunca llegó a cruzar nuestras fronteras, por lo que esta serie es aun a día de hoy bastante desconocida. No hay más que ver que, en el momento de escribir esto, Father Ted tiene solo 343 votos en FilmAffinity frente a los 26.011 de The IT Crowd.
Father Ted es una comedia sobre la vida de una parroquia en una pequeña isla de Irlanda. Aunque el tema pueda parecer bastante mundano, los personajes son sencillamente fantásticos y, por encima de todo, el sentido del humor del que hace gala la serie es simplemente magistral. Que nadie se engañe, no es esta una de esas series que podemos ver con una sonrisa en la cara. Para nada. Es una serie divertidísima que nos obliga a reír a carcajadas.
Sin desmerecer en absoluto ninguno de los trabajos posteriores del genial Linehan por el agravio comparativo de dedicar estas palabras solo a una serie en concreto, Father Ted es una auténtica joya que merece ser conocida y recordada. Por desgracia es un poco difícil de encontrar, pero la recompensa de poder disfrutar esta sobresaliente serie bien merece el esfuerzo. Absoluta, total, completa y definitivamente imprescindible.
Mientras nos acercamos al inminente fin del mundo y esas cosas, querría aprovechar para mencionar dos pequeñas joyitas de animación de las que no había hablado por aquí hasta ahora.
Los cuentos de Lupín, con diferencia la menos conocida de las dos series de las que voy a hablar hoy, es una coproducción franco-italo-china (aunque como obra eminentemente europea también hay algún nombre español entre los créditos). Cuenta las aventuras del pequeño Lupín, un lobito que cada día sale de su cuento para saltar a otras historias y poder ser el héroe. Con una animación realmente adorable y un espíritu lleno de positividad, cualquier episodio de Los cuentos de Lupín resulta perfecto para levantar el ánimo.
Disponible en abierto para Francia e Italia, por desgracia en España el bueno de Lupín ha acabado en un pequeño canal de pago del que yo ni siquiera había oído hablar antes llamado Canal Panda. Aunque los episodios en español están ahí fuera para quien no sea demasiado vago para encontrarlos, probablemente las versiones internacionales sean de momento el modo más fácil de disfrutar de la serie tirando de VPN o similar, así de paso sirven para aprender un poco de idiomas o algo. Dicho sea de paso, y sin desmerecer en absoluto los otros doblajes, la voz original de Lupín en el doblaje francés es formidable y fue una de las principales razones de que viese un puñado de episodios en ese idioma sin saber una palabra. Como curiosidad, la dobladora francesa de Lupín es bilingüe y puso también voz al doblaje en inglés, aunque lamentablemente este es más difícil de encontrar.
Los cuentos de Lupín tiene una única temporada de 78 episodios, todos los cuales ya se han emitido tanto en francés e italiano como en el doblaje español. Una pequeña delicia que, si bien no conviene consumir del tirón ya que la estructura similar de los episodios puede resultar repetitiva, sí es perfecto como píldora de optimismo para tener siempre a mano en el botiquín.
Bluey, la otra serie de la que quería hablar, aunque dudo que a estas alturas necesite presentación, es una serie australiana. Aquí seguiremos a Bluey y a su hermana pequeña Bingo, dos perritas pastor con una gran imaginación. Concebida originalmente, según su propio creador, simplemente como "una versión australiana de Peppa Pig", Bluey supera con creces su referente, convirtiéndose por pleno derecho en una serie inolvidable.
En España, Bluey se puede ver aleatoriamente en abierto en la TDT en Disney Channel, aunque en el momento de escribir esta entrada se está tomando un descanso. Creo que también se puede ver en alguna de las cosas esas de pago de Disney. No es, sin embargo, una serie de Disney, ellos solo se encargan de la distribución y de censurarnos cosas al azar porque ofenden a algún memo en Estados Unidos que no tiene nada mejor que hacer. Por suerte, incluso con la incomprensible censura que afecta a algunos episodios, Bluey sigue desbordando imaginación y corazón por los cuatro costados y merecerá pasar a la historia como una de las mejores series de animación que hemos tenido el honor de disfrutar.
Bluey tiene tres temporadas de 52 episodios, las dos primeras ya se han emitido en España (con un doblaje estupendo, todo hay que decirlo), mientras que la tercera empezó hace poco en Australia y va por la mitad, esperemos no tarde en llegar aquí. Aunque no todos los ciento y pico episodios llegan a ser igual de memorables, Bluey es en líneas generales una auténtica maravilla y algunos de sus episodios son sencillamente fantásticos.
Ahí quedan las recomendaciones de hoy, espero que cualquiera que lea esto disfrute con estas encantadoras series tanto como yo.
Hace menos de veinticuatro horas terminaba, después de cuarenta episodios, dos temporadas y casi cuatro años en antena, la serie Gravity Falls. No había hablado de ella por aquí porque, en realidad, por aquí no he hablado más que de una serie. Pero también, y más principalmente, porque, por desgracia, descubrí la serie a finales del año pasado y prácticamente todo el tiempo que le he dedicado a esta serie ha sido propiamente a ponerme al día.
Y digo por desgracia porque uno de los problemas de los fandoms de las series es que, aunque pueden extenderse mucho en el tiempo (solo necesitan que la serie siga en el aire), también mueren muy deprisa. Por eso es un poco triste descubrir una serie realmente buena cuando está llegando a su final, porque sabes que, cuando se acabe, cualquier comunidad desaparecerá en poco tiempo y luego no quedará mucho más que las reuniones de antiguos alumnos en forma de cambios de avatar por uno conmemorativo el décimo aniversario del día que la serie empezó (o del que terminó). Supongo que, por esto mismo, los fans de las series somos absurdamente pesados, para enganchar a otra gente a las cosas que nos gustan mientras "estén a tiempo". Y en este caso, de verdad, me habría gustado haber conocido esta serie mucho antes.
De todos modos, aunque poder compartirlas en directo sea un bonus, se supone que no es eso por lo que vemos las series (si lo fuera, casi ninguno habríamos visto The Wire y tendríamos que andar por la vida sin carnet de seriéfilo). Y lo cierto es que, pese a haber llegado muy tarde a esta fiesta, casi cuando estaban ya recogiendo, no puedo menos que aplaudirla. Gravity Falls es una serie muy diferente, y no solo a otras series de animación. Cuenta con la ventaja de ser muy corta, apenas quince horas en total, lo que aunque deje con ganas de más a cambio le permite tener un fantástico ritmo, muy lejos de los vaivenes que sufren series que se alargan ridículamente sin saber dónde van; pero también se ha beneficiado de haberse extendido a lo largo de mucho más tiempo de lo normal, dando la nada usual ocasión al equipo de poner un gran cuidado en la realización. El resultado es impecable y, sin duda, digno de admiración.
No tengo mucho más que decir de esta serie, o si lo tuve me temo que ese momento ya pasó. Lo único que queda, para todo aquel que no la haya visto, es mi demasiado tardía pero aun así más sincera recomendación: tenéis que verla.
Como fansubber ocasional, la traducción es un tema por el que siento un especial interés. Una parte muy importante de la traducción es la adaptación, cuando los traductores no se limitan a cambiar palabras en inglés (o el idioma que sea) por palabras en español, sino que van más allá. Puede ser jugar con las palabras para emular intraducibles dobles sentidos del original (algo que Padre de familia a menudo hace de un modo absolutamente brillante) o cambiar referencias que resulten oscuras al público local por otras más cercanas (algo común en Los Simpson, no siempre bien resuelto).
La adaptación es un proceso complicado, a veces se hace bien y a veces se hace... eh... bueno, se hace y punto. Pero también hay otras veces que tiene resultados realmente curiosos. La siguiente escena es del capítulo 20 de la primera temporada de la serie Mom. En primer lugar se muestra la versión original en inglés y, a continuación, el doblaje emitido por televisión en España.
Al contrario que otras palabras hispanas usadas en Estados Unidos, como la "quesadilla" nacida en México y que se refiere a un alimento que no se consume habitualmente aquí, "churro" es una palabra con un origen puramente español. De hecho, en muchas partes de España realmente se llama "churro" a lo que se ve en la imagen. Sin embargo, la serie está doblada en Madrid, donde existe una marcadísima diferenciación entre lo que es un churro y lo que es una porra. Y, de este modo, en una serie en la que se usa una palabra española nacida en España, al emitirse en España doblada al español... se usa una palabra diferente.