Valadrem

«Parecen fuegos de artificio»

11 de noviembre de 2016

2016

Las cosas siempre pueden ir a peor. Eso es lo jodido, que siempre pueden ir a peor.
La cúpula
Stephen King

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# | Publicado: 10:34

30 de octubre de 2016

The Blues Brothers

- Estamos a casi 200 kilómetros de Chicago, tenemos el depósito lleno, medio paquete de cigarrillos, es de noche y llevamos gafas de sol.
- Tira.


Granujas a todo ritmo (1980)

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# | Publicado: 20:29

It's A Heartache

Me habría gustado que esta entrada hubiese sido la continuación de una que escribí hace hoy un año, en la que a lo largo de más de mil quinientas palabras contaba por qué hablaba tanto de la serie My Little Pony: Friendship is Magic (espoiler: porque me gustaba). Ya no lo podrá ser, primero porque aquella entrada no ya existe, pero también porque me temo que esta entrada es un poco diferente.

A principios de verano escribí una entrada en un momento de sana rabia homicida. Aunque me extendí bastante, básicamente se podía resumir en que me retractaba de todas las veces que había hablado de esta serie, pedía disculpas por haberla recomendado e incluso lamentaba haberlo hecho. Pocos días después borraba aquella entrada y admitía que había sido un error. También decía que, más adelante, intentaría escribir una entrada que dijese lo que quería haber dicho entonces. Creo que hoy es un buen día para eso.

De todos los motivos que se me ocurren para ver una serie, acabar cabreado porque el episodio que acabas de ver es completamente espantoso no es ni de lejos uno de ellos. Acostumbramos a ver series porque nos gustan, y además las series suelen tener el buen gusto de volverse aburridas antes de volverse indignantemente estúpidas. Que una serie cambie su tono por completo convirtiéndose en una patética burla de lo que era en temporadas anteriores es algo poco frecuente, así que los episodios genuinamente insufribles suelen ser meros casos aislados.

Podría contar con los dedos de una mano los episodios de todas las series que he visto alguna vez que han sido lo suficientemente repugnantes como para conseguir cabrearme. O, mejor dicho, hasta este año podía. La sexta temporada, que se ha emitido este año, ha conseguido ampliar esa lista por primera vez desde que empecé a ver la serie. Varias veces. Al principio intenté pasarlo por alto pensando que era uno de esos errores aislados. Pero a medida que el "error" empezó a repetirse, cuando me di cuenta de que acababa cabreado después de ver una serie que había estado elogiando y recomendando, decidí que tenía que retractarme. Ese fue el motivo que me llevó a escribir la entrada de este verano.

Hace pocos días terminaba por fin esta infame temporada, que, pese a lo que escribí en verano, he acabado de ver, más por afán masoquista que por tener un mínimo de esperanza en que mejorase. Mentiría si dijese que todos los episodios han sigo igual de horribles, como también mentiría si dijese que los pocos buenos episodios han bastado para que esta temporada me dejase un buen sabor de boca. El estilo del nuevo equipo de tarados que lleva la serie choca frontalmente con el de temporadas anteriores y, aunque un puñado de episodios hayan conseguido salvarse, el camino que lleva la serie es descorazonador. La serie alegre y amable que conocía está siendo sustituida a marchas forzadas por un engendro desagradable y cruel por el que no siento más que asco. No he cambiado de opinión sobre esta temporada pero, si escribo esta entrada en lugar de republicar lo que escribí en verano, es porque ya no pienso exactamente lo mismo que entonces.


Creo que cuando recomendamos algo no lo hacemos pensando en cómo será en el futuro, sino en cómo ha sido, en lo que ya hemos tenido tiempo de conocer. Al menos así fue cuando recomendé la serie. No la recomendaba pensando en lo que estaba por venir, sino en todos los episodios que ya había visto y me habían gustado, en los personajes a los que había cogido cariño, en las aventuras que estos personajes habían compartido, en el mundo en el que se desarrollaba la acción, hasta en la música. Nada de eso ha cambiado, nadie puede tocar esos episodios que ya se emitieron.

En realidad, por muy desagradable que sea que una serie sea destrozada por unos putos gilipollas, a todos los efectos no es muy diferente a que la serie sea cancelada de repente. En uno de los casos te habría gustado ver más episodios de la serie y en el otro prefieres ignorar la basura que jamás debería haberse emitido, pero al final en ambos casos tienes unos cuantos episodios que te gustan, un infausto punto de inflexión y la triste certeza de que "tu" serie ya no existe y jamás volverá ni tendrá un buen final. Si eso no es motivo para repudiar una serie cancelada, tampoco debería serlo con una serie mutilada por unos incompetentes.


Decía este verano que lamentaba haber recomendado la serie. Hoy creo que es una equivocación pensar algo así. Sí lamento haber visto esta temporada y preferiría no haberlo hecho. Sí es cierto que jamás se la recomendaría a nadie. No puedo negar que sigo pensando que una cancelación hubiese sido algo más digno que esto, ni que ya no tengo la más mínima esperanza ni el menor interés por los episodios que puedan vomitar esta panda de imbéciles en el futuro. Pero no lamento en absoluto haber recomendado la serie que recomendé. Porque, a día de hoy, volvería a recomendar la serie que tanto apreciaba y que todavía aprecio, la serie que empecé a ver hace hoy tres años y la serie que, después de solo cinco temporadas, desapareció sin previo aviso y sin que tuviera ocasión de despedirme de ella.

Despedirnos de algo que queremos siempre da un poco de pena. Las despedidas son tristes. Las despedidas que no nos esperamos y para las que no estamos preparados son mucho más tristes. Pero si me despedí de la también fantástica Gravity Falls, una serie con la que compartí mucho menos tiempo, creo que esta serie merecía, con mucho más motivo, una digna despedida. Una despedida que no fuese la amarga bilis que le escupí injustamente en verano, sino una despedida desde el corazón. O, al menos, lo más parecido a eso que sea capaz de hacer, considerando las circunstancias. Creo que ha llegado el momento de esa despedida.

Adiós, pequeños ponis. Os echaré de menos.

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# | Publicado: 15:22

16 de septiembre de 2016

#DiscoveryMAXesDMAX

Llega un momento en la vida en el que tenemos que aceptar que algunas cosas cambian, aunque no queramos. Una de estas cosas es el nuevo nombre de Discovery MAX, que ahora se llama DMAX, perdiendo de este modo la parte del nombre con el que todos conocíamos a este canal que antes de pasarse a la telerrealidad basuril echaba cosicas majas como Los Cazadores de Mitos o Curiosity.

Parte de madurar es aceptar este tipo de cosas sobre las que no tenemos control, así que me he armado de valor y he cambiado de nombre al canal en mi tele. He querido inmortalizar este momento con una patata que tenía a mano, y este es el resultado.

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# | Publicado: 12:44

9 de junio de 2016

Beakman

Previously on Valadrem...


And now...



Han pasado diez años desde la primera entrada que le dediqué al genial Mundo de Beakman. Por entonces Cuatro reestrenaba aquel fantástico programa y nos dio la oportunidad de volver a ver, aunque fuese en reposiciones, al fantástico científico loco que me hizo enamorarme de la ciencia.

Por entonces se rumoreaba, quizá con más querencia que verdad, que Beakman podría volver, siquiera como un episodio especial. El regreso se ha hecho esperar. Mucho. Pero las cosas buenas se hacen esperar.

Es cierto que esta esperadísima reaparición no es más que un vídeo corto, como estrella invitada en un canal de YouTube, y que viene sin ninguna de sus ayudantes ni el hombre rata con quienes compartía programa. Pero es Beakman. Y es maravilloso.

(vídeo vía FayerWayer)

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# | Publicado: 16:03

16 de febrero de 2016

Gravity Falls

Hace menos de veinticuatro horas terminaba, después de cuarenta episodios, dos temporadas y casi cuatro años en antena, la serie Gravity Falls. No había hablado de ella por aquí porque, en realidad, por aquí no he hablado más que de una serie. Pero también, y más principalmente, porque, por desgracia, descubrí la serie a finales del año pasado y prácticamente todo el tiempo que le he dedicado a esta serie ha sido propiamente a ponerme al día.

Y digo por desgracia porque uno de los problemas de los fandoms de las series es que, aunque pueden extenderse mucho en el tiempo (solo necesitan que la serie siga en el aire), también mueren muy deprisa. Por eso es un poco triste descubrir una serie realmente buena cuando está llegando a su final, porque sabes que, cuando se acabe, cualquier comunidad desaparecerá en poco tiempo y luego no quedará mucho más que las reuniones de antiguos alumnos en forma de cambios de avatar por uno conmemorativo el décimo aniversario del día que la serie empezó (o del que terminó). Supongo que, por esto mismo, los fans de las series somos absurdamente pesados, para enganchar a otra gente a las cosas que nos gustan mientras "estén a tiempo". Y en este caso, de verdad, me habría gustado haber conocido esta serie mucho antes.

De todos modos, aunque poder compartirlas en directo sea un bonus, se supone que no es eso por lo que vemos las series (si lo fuera, casi ninguno habríamos visto The Wire y tendríamos que andar por la vida sin carnet de seriéfilo). Y lo cierto es que, pese a haber llegado muy tarde a esta fiesta, casi cuando estaban ya recogiendo, no puedo menos que aplaudirla. Gravity Falls es una serie muy diferente, y no solo a otras series de animación. Cuenta con la ventaja de ser muy corta, apenas quince horas en total, lo que aunque deje con ganas de más a cambio le permite tener un fantástico ritmo, muy lejos de los vaivenes que sufren series que se alargan ridículamente sin saber dónde van; pero también se ha beneficiado de haberse extendido a lo largo de mucho más tiempo de lo normal, dando la nada usual ocasión al equipo de poner un gran cuidado en la realización. El resultado es impecable y, sin duda, digno de admiración.

No tengo mucho más que decir de esta serie, o si lo tuve me temo que ese momento ya pasó. Lo único que queda, para todo aquel que no la haya visto, es mi demasiado tardía pero aun así más sincera recomendación: tenéis que verla.


JUDYLWB IDOOV IRUHYHU!

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# | Publicado: 18:18

3 de febrero de 2016

Mil billones de bytes

Hoy en Microsiervos hacen un cálculo interesante: juntando 500 discos duros de 2 TB, lo que apenas costaría unos 35.700 euros en total, podrías tener en tus manos la deslumbrante increíble capacidad de un petabyte de almacenamiento (que, según Wolfram Alpha, equivale a aproximadamente la quinta parte del material digitalizado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo). Y todo eso en apenas lo que ocuparía, más o menos, una bañera normal.

Aunque la entrada trata, sobre todo, de lo "barato" que sería conseguir este petabyte, casi como un monovolumen familiar, si se trata solo de conseguir un petabyte y no importa mucho el dinero, hay una solución mucho más elegante. Tarjetas de memoria.


Las tarjetas microSD tienen un volumen de 165 mm3. Suponiendo que somos extremadamente eficientes al ordenarlas, eso quiere decir que en un frasco normal de mayonesa del Día, una vez sacada la mayonesa tendríamos 450 ml libres que llenar con tarjetas y podríamos guardar (redondeando) 2.727 tarjetas de memoria. Usando como referencia las tarjetas de 64 GB, a 18 euros en Amazon, podríamos conseguir un petabyte de capacidad juntando únicamente seis frascos llenos de tarjetas.

No es el mejor modo de almacenar un petabyte, porque tener los datos repartidos entre más de 15.000 tarjetas distintas haría bastante complicado encontrar la foto de gatetes que buscasemos en cada momento. Por no mencionar que el precio de esta tontada subiría a día de hoy a los 281.250 euros (más el coste de los seis frascos de mayonesa del Día). Pero, a cambio, tendríamos una absurda capacidad de almacenamiento a nuestra disposición en muchísimo menos espacio del que ocuparían los 500 discos de la entrada original. Ya es algo.

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# | Publicado: 13:02

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