Valadrem

«Parecen fuegos de artificio»

18 de agosto de 2019

Domingo

—Yo creía que Dios había creado el mundo en siete días.
—El séptimo descansó. Podría haber aprovechado el día extra y no hacer esta chapuza.
Roland West y Wayne Hays
True Detective 3x06 - Cazadores en la oscuridad (2019)

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# | Publicado: 21:32

31 de julio de 2019

Plutón

Ayer se fue Plutón.

Plutón era mi gata. Había estado conmigo desde hacía casi trece años. Aunque no era muy mayor, hacía ya algún tiempo que estaba un poco más torpe. Sus ojos no brillaban tanto como antes. Comía muy poco. Dormía mucho más. El lunes se fue a dormir, temprano. Ya no despertó. Ayer nos despedimos de ella y lloré hasta que no pude más. Esta mañana la he echado en falta al no verla en su sitio favorito. Esta mañana solo he podido ver su cara cuando el ordenador me ha preguntado mi contraseña, y después en el fondo de escritorio que he visto cada día desde que compré este ordenador hace una década.

Creía que escribir esto hoy sería más fácil. No lo es. Tengo los ojos húmedos y me duele mucho pensar en ella. Pero creo que se lo debo. Nunca había hablado de ella. Ni en este blog, ni en ninguno de los anteriores, ni en Twitter. No sé por qué. Plutón no era el famoso de turno, o la película de moda. Plutón no era la última noticia de política, o la movida tecnológica de la que todo el mundo habla. Parece que, cuando damos algo por seguro, no nos hace tanta falta hablar de ello. Al menos me alegra recordar que Plutón siempre estuvo presente. Durante mucho tiempo use fotos suyas en Twitter. Es ella la gata de mi avatar de Flickr, y la de mi perfil público de Google, si es que eso existe todavía. Es ella la gata en la cabecera de este blog desde hace muchos años.

Plutón tenía unos preciosos ojos azules, muy claros. Cuando nació era casi blanca, con la naricita negra y las patas más oscuras, como un siamés, pero con el tiempo fue cambiando de color, adquiriendo un patrón atigrado de gato tabby. Su naricita se volvió rosa, su lomo se volvió negro, las partes blancas de su pelaje acabaron siendo de color crema y en su lado derecho había una zona donde las rayas oscuras tenían forma de triangulitos que me encantaba dibujar con el dedo cuando la acariciaba.

A Plutón le gustaba encaramarse a mi viejo monitor, levantar el visillo y ver quién pasaba por la calle. Le gustaba comer pedacitos de queso. Le gustaba que le acariciaran debajo de la barbilla. A Plutón no le gustaba estar mucho rato en brazos, pero siempre venía a la puerta a recibir como un perrito cuando había estado un rato sola, y ronroneaba feliz cuando la cogías. Solo por las mañanas, solo durante el desayuno, le gustaba subirse a mi regazo, como si fuese parte de una tradición compartida. En invierno, los días que yo llevaba una chaqueta de punto que era su favorita, se abrazaba a la manga. En las noches de verano, cuando el calor apretaba, se ponía junto a la puerta que lleva a la terraza para animarnos a salir fuera, a tomar el fresco.

Plutón no fue mi primer gato. Sí fue mi primera gata de interior. Después de que mis gatos anteriores corriesen muy mala suerte como gatos callejeros, Plutón fue la primera en vivir siempre dentro de casa. Gracias a eso sobrevivió mucho más que los gatos que la precedieron. Creo que fue feliz. Nunca le faltó comida y siempre tuvo a alguien que la quiso. Verla apagarse sus últimos días fue muy duro, pero creo que no sufrió. Probablemente tuvo, desde el principio hasta el final, una vida mejor que la de cientos o miles de gatos en varios kilómetros a la redonda. Pero mientras lloro su pérdida no puedo evitar preguntarme si hay algo que podría haber hecho mejor. Querría intentarlo otra vez. Me gustaría volver a vivir estos años porque se me han hecho demasiado cortos.


Te quiero mucho, Plutón.
Te echo mucho de menos.
# | Publicado: 13:33

25 de julio de 2019

Hay algo que un estado no puede aceptar

Un estado puede permitir que entres en la reserva nacional, incluso que le robes el oro. Pero hay algo que no puede resistir, hay algo que no puede tolerar que suceda. Un estado no puede aceptar que llegues a sus secretos.
Berlín
La casa de papel 3x05 - Las cajas rojas (2019)

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# | Publicado: 02:13

11 de junio de 2019

Ponis en el armario

Estamos de celebración. Es el mes del Orgullo, ese mes del año en el que las compañías celebran lo muy a tope que están con los derechos de los homosexuales cambiando sus avatares en las redes sociales por otros nuevos con la bandera del arcoíris que quedan súpercuquis. Tras años de práctica usando la conmemoración de una tragedia como una burda excusa para sacar dinero, uno podría esperar que las compañías ya tuviesen al menos cierta práctica con el tema y no la cagasen demasiado. Por eso resultan llamativos momentos de absoluta vergüenza ajena como este.


Coincidiendo con la celebración del mes del Orgullo (oh, qué increíblemente apropiada coincidencia), My Little Pony tendrá por fin una pareja gay. ¡Yay!... ¿no?

Bueno, veamos un poco de historia pony. Estas son Lyra y Bon Bon. Son amigas, viven juntas, trabajan juntas, comen juntas y disfrutan de largas charlas juntas, van a bodas y espectáculos juntas, se hacen fotos en fotomatones juntas, se ponen flores en el pelo y celebran el equivalente pony de San Valentín con regalos juntas. También hacen esto de mirarse a los ojos muy de cerca. Juntas.


Pero por lo visto no son lesbianas. La serie nunca tuvo motivo alguno para confirmar que fuesen lesbianas, tampoco lo tuvo para negarlo. Simplemente las hemos estado viendo juntas durante años y Hasbro llegó a usar una imagen de ellas en una tarjeta de San Valentín. Pero no, parece ser que no son lesbianas. Lyra y Bon Bon no son las únicas ponis del mismo sexo que hemos podido ver compartiendo plano y a lo largo de nueve temporadas hemos visto otras parejas que a un ojo inexperto podrían hacer creer que gais o lesbianas forman parte del día a día de Equestria. Qué equivocados estábamos, la hostia.


Entonces, ¿está bien que, por fin, aunque sea tan tarde, la serie finalmente tenga abiertamente una pareja del mismo sexo? ¿No? Bueno, tal vez lo estaría si hubiese pasado. Pero es que no ha pasado. El lamentable episodio del que presume Hasbro, convenientemente escrito por una de las productoras de la serie, una ejecutiva, jamás confirma en modo alguno que estos nuevos personajes sean realmente una pareja. De hecho, haciendo gala de una cobardía extrema, estos personajes ni siquiera llegan a tener momentos románticos como sí los tuvieron esos otros personajes que ahora, por lo visto, nunca fueron homosexuales. Que somos muy gay-friendly, pero tampoco queremos enfadar a los alt-righters, ¿sa'es? Literalmente la única confirmación de que estas dos ponis son lesbianas es la nota de prensa que Hasbro ha enviado a algunos medios para presumir de lo chupi modernos que son (?) y un puto tuit (no, en serio) de otro ejecutivo de Hasbro.

La confirmación "oficial" pero a escondidas de que estos dos nuevos personajes son los primeros ponis homosexuales en nueve años no es ningún logro. Es todo lo contrario. Es la confirmación de que todos los otros personajes que se presuponían homosexuales en realidad no lo eran. Es la confirmación de que algo que parecía completamente normal en Equestria a juzgar por los ponis que veíamos con parejas del mismo sexo se convierte en una rareza de circo cuando solo una (1) pareja de entre cientos de ponis es realmente homosexual, Deus dixit.


Borrar de un plumazo (ja) la existencia de cualquier otro pony homosexual es en sí mismo un disparate mayúsculo. Pero ni siquiera es el único crimen del episodio. Consciente de que meter dos lesbianas en la serie de la nada así sin ningún motivo quedaría como raro, la ejecutiva que firma el episodio decide que esta pareja en realidad es familia de una de las ponis que conocemos, Scootaloo. Y aquí es donde ya se jode todo hasta unos límites asombrosos.

Hace diez años, cuando Lauren Faust creó a Scootaloo, su idea era hacer una potrilla que fuese un poco trasto. Scootaloo tenía unos padres muy ocupados que no siempre podían estar con ella y Scootaloo escapaba de su niñera de turno para ir a ver volar a Rainbow Dash, porque molaba mucho. Siempre según el plan de Faust, Dash debía pasar de ella y no hacerle demasiado caso. Una vez que Faust dejó la serie, los planes cambiaron. Poco a poco, Scootaloo dejó de ser la potrilla que escapaba de sus cuidadores y empezó a ser una potrilla abandonada. Poco a poco, el corazón de Dash se fue ablandando hasta que terminó "adoptándola" como su hermana pequeña, estando a su lado el día que Scootaloo finalmente se dio cuenta de que no podía volar, siendo su confidente el día que Scootaloo admitió que nunca nadie la había apoyado nunca y sobre todo cuidando de ella siempre que Scootaloo necesitaba a alguien.


Completamente ajena a todo esto, la ejecutiva que firma el episodio que nos ocupa decide que nada de esto pasó jamás. Scootaloo nunca estuvo abandonada porque siempre pudo contar con sus molonas tías. Es falso que Scootaloo no tuviese a nadie, porque sus tías la quieren muchísimo que te cagas, aunque no las hayamos visto hasta ahora porque patata. Años de desarrollo de un personaje no importan una puta mierda si puedes cambiar el pasado de todo dios en una tarde e inventarte uno nuevo donde tus nuevos personajes que son lo que toca este mes son la hostia en vinagre.

The Last Crusade tiene el dudoso honor de convertirse en uno de los máximos exponentes del cinismo de las grandes corporaciones que dicen defender cosas que no les importan una mierda. Un episodio que ignora años de historias solo para mostrar que dos lesbianas molan mucho. Un episodio cobarde y patético que ni siquiera se atreve a decir abiertamente que sus lesbianas que molan mazo son realmente lesbianas. Un episodio con una campaña promocional tan absolutamente ridícula e inicua que lo único que hace es insinuar accidentalmente que en todo el puto país de Equestria solo hay dos ponis homosexuales, justo las que hacían falta para el episodio. Un episodio que ni siquiera intenta ocultar que literalmente solo existe para quedar bien durante el Orgullo.
Una puta vergüenza.

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# | Publicado: 12:36

17 de mayo de 2019

No sabéis nada

Esta entrada contiene spoilers. Probablemente.
Ha querido la casualidad que este año toquen a su fin las dos únicas series que he venido siguiendo al ritmo de su emisión original desde hace años. Dos series que, por lo demás, no tienen demasiado en común. Game of Thrones y My Little Pony: Friendship Is Magic.

Conociendo y habiendo dedicado tanto tiempo y atención a ambas series, resulta desconcertante ver internet arder por el enfado de algunos fans de Game of Thrones. La serie terminará este mismo domingo, tras caer en desgracia un personaje que resultaba sospechoso desde el principio pero al que algunos fans decidieron perdonar todo porque creyeron ver extraños subtextos que nunca estuvieron ahí. Para bien o para mal, el infame trono irá presumiblemente a manos de alguno de los contendientes a los que hemos conocido desde el principio. Todo ello en una temporada escrita enteramente por los creadores de la serie, los mismos que han escrito la vasta mayoría de episodios desde el mismo piloto. Unos creadores abiertamente fans de los libros que inspiraron su serie. Unos creadores a los que ahora algunos molestos fans acusan de no conocer a sus propios personajes.


Puedo simpatizar con la gente que quedó decepcionada al descubrir que su Daenerys no es lo que ellos creían, igual que puedo simpatizar con los que lamentaron perder a Ned, a Renly, a Catelyn, a Oberyn o incluso a Cersei. O a cualquiera de los otros cientos de muertos, vamos. Pero no deja de ser increíblemente surrealista ver este drama alrededor de algo que entraba no ya dentro de lo posible sino incluso dentro de lo más que probable a juzgar por lo que sabíamos desde la primera temporada de la serie. Poniente nunca ha sido un sitio amable y ninguna justicia protege a sus habitantes. Esas eran las reglas del juego de tronos desde el principio, y todo el que a estas alturas siga jugando debería conocerlas.

Mientras tanto, tristemente todavía faltan unos meses para el más que tardío final de My Little Pony, pero a estas alturas no queda ya ninguna duda de que la serie terminará coronando como nuevos héroes absolutos a un puñado de primos Oliver que aparecieron por primera vez la temporada pasada, en un episodio firmado por el propio artífice de esos personajes, alguien que en una entrevista llegó a afirmar desconocer por completo las notas de producción escritas antes de que él tomara las riendas, cuando la serie llevaba ya años en antena, e incluso la propia "biblia" que sirvió de punto de partida para la serie. Un final para una temporada escrita por gente con poca o ninguna experiencia, después de que el último miembro del equipo original de la serie abandonase hace ya tres años. Un final para una serie que ya poco o nada tiene que ver, aparte del título, con la que enamoró a cientos de miles de personas a principios de la década.


Soy plenamente consciente de que Game of Thrones es una superproducción multimillonaria, mientras que My Little Pony es una excusa barata para vender juguetes, pero no estoy comparando la factura técnica de una escena con miles de extras y el presupuesto de una película contra una cutre animación hecha en cinco minutos en Adobe Flash. No se trata de cuánto cuesta cada minuto de metraje. Y no hay ninguna razón que obligue a las producciones infantiles baratas a ser basura sin alma.

Poner pasión incluso en cosas "para niños" no es solo la máxima de Disney que les llevó a convertir obras como Dumbo o El Rey León en clásicos intemporales. Tal vez es fácil poner pasión cuando tienes miles de millones a tu disposición, pero esa pasión era también, literalmente, la razón que llevó a la creadora original de MLP:FIM a hacer una serie con corazón, cuando defendía que las niñas también merecen entretenimiento de calidad. Es esa pasión la que hizo que hace casi una década My Little Pony, una franquicia por la que nadie daba un duro, llegase a estar contra todo pronóstico en la lista de series de animación más populares del momento. Una pasión que ha desaparecido de tal modo que ha llevado a la serie a tener problemas para conservar apenas el cinco (!) por ciento de la audiencia que tenía hace unos años.

Nadie esperaba tramas extraordinariamente complejas con elaborados arcos argumentales, imbricados giros de guion y profundas motivaciones en My Little Pony. Nadie. Lo único que queríamos era una serie escrita con cariño, que diera un final digno a los personajes que conocemos desde hace años. Acabamos teniendo una serie escrita enteramente por gente que jamás ha visto un episodio de la serie, con un showrunner obsesionado con demostrar que sus nuevos personajes son mucho mejores que aquellos viejos personajes a los que él ni siquiera conoce.

Cada vez que veo a un fan de GoT quejándose porque algunas de sus teorías sin fundamento hayan resultado ser falsas, no puedo sino imaginar cómo habría reaccionado esa gente si la serie de la que son fans hubiese terminado así, más muerta que un caminante blanco, más arrasada que Desembarco del Rey.


No sabéis nada, thronies.

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# | Publicado: 15:24

30 de octubre de 2018

y 5

El 1 sigue aquí. El 2 ya no existe porque pensé que el 3 sería el último. Pero no lo fue. El 5 de hoy lleva un «y» delante porque dentro de un año, el día del 6, estaría celebrando algo que ya habrá acabado.

Así que, si las cuentas no me fallan, esta es la tercera vez que digo adiós a algo que hace cinco años ni siquiera conocía. Y por primera vez lo hago sabiendo que esta tampoco será la última.

Bueno.

'Cause rainbows won't light up the sky
Unless you let it rain
And candles just won't glow until they're burned
No, you can't give up your laughter
'Cause you're scared of a little pain
It's a lesson that my village never learned


Autumn Blaze
MLP:FiM 8x23 - Sounds of Silence (2008)

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# | Publicado: 15:54

5 de mayo de 2018

Algunos apuntes sobre Gimp 2.10

Hace unos días se liberaba Gimp 2.10, la esperadísima versión del conocido editor de imágenes.

Aunque la lista de cambios es impresionante, voy a quedarme solo con una de las mejores novedades, la posibilidad de usar (¡por fin!) un espacio de colores lineal en lugar del viejo y horrible espacio de colores logarítmico. Hace algún tiempo, Microsiervos dedicó una interesante entrada al respecto, pero aquí hay un ejemplo bastante ilustrativo. Arriba, degradado de tres pasos (rojo puro, verde puro, azul puro) usando el viejo sistema, ahora llamado perceptual (que me parece un nombre bastante confuso, pero bueh); abajo, el mismo degradado usando la nueva mezcla lineal.


Arriba podemos ver las infames bandas oscuras a las que estábamos acostumbrados; abajo vemos como entre el rojo y el verde hay una zona amarilla, y entre el verde y el azul hay una zona cian, que es lo que cabría esperar. Gracias a este cambio, al hacer mezclas de colores se obtendrán tonos mucho más naturales que los que se conseguían en versiones viejas de Gimp. Por supuesto, el cambio no es "obligatorio" y se pueden usar ambos modos de mezclar colores, incluso en la misma imagen.

Por desgracia, no todos los cambios son buenos. Es posible que muchos scripts escritos para versiones antiguas de Gimp ya no funcionen. Problema que se agrava si tenemos en cuenta que registry.gimp.org lleva bastante tiempo muerto, con lo que encontrar reemplazos para esos scripts probablemente resulte bastante difícil.

Dicho sea de paso, la carpeta donde debemos guardar los scripts, paletas y pinceles ha cambiado. Hasta ahora era
%UserProfile%\.gimp-2.8
O, lo que es lo mismo,
C:\Users\{USUARIO}\.gimp-2.8
Dese la versión 2.10, la carpeta pasa a ser
%AppData%\GIMP\2.10
O, directamente,
C:\Users\{USUARIO}\AppData\Roaming\GIMP\2.10
Al actualizar el programa, el contenido de la vieja carpeta se copiará a la nueva. Una vez hayamos abierto el programa y comprobado que los ajustes y cosas han pasado al nuevo perfil, la vieja carpeta se podrá borrar (o guardar a modo de copia de seguridad) y todos los cambios deberán hacerse ya en la nueva. Es decir, es ahí donde habrá que borrar los scripts que ya no funcionen.

Por último, no puedo dejar de comentar el que me parece el "fallo" más molesto de Gimp 2.10: el separador decimal. Gimp utiliza para separar los decimales el carácter predeterminado del sistema. Y, al menos al usar la versión en español de España de Windows 7, ese carácter es la coma. El problema es que, si usamos un teclado con bloque numérico, el botón que estaremos pulsando cada vez que queramos escribir un decimal será el punto. Esto, que no suponía ningún problema en Gimp 2.8, pasa a ser un inconveniente en Gimp 2.10, donde el programa no reconoce el punto como separador decimal, obligándonos a mover la mano hasta la coma que está al lado de la letra M.

La solución más sencilla es cambiar el idioma del programa al inglés. Pero, claro, eso nos obligaría a usar el programa en inglés. Por suerte, no todo esta perdido. Una solución un poco más sucia pero mucho más práctica es obligar a que el programa siga estando en español, pero utilizando los separadores americanos. Y el mejor modo de hacerlo es ajustar el idioma a español de Estados Unidos...


Vale, ahí no está, es verdad. Pero podemos ajustar el idioma editando el acceso directo del programa. En el caso que nos ocupa, deberemos editar el acceso directo con el que abrimos Gimp y hacer que apunte (tal cual) a
%comspec% /c "SET LANG=ES_US && START /D ^"C:\Program Files\GIMP 2\bin^" gimp-2.10.exe"
No es imprescindible, pero queda bien recordar volver a dejar el icono de Gimp (por defecto se pondrá el de la consola de Windows), y elegir "Minimizada" en el desplegable "Ejecutar".


Por desgracia esto no resuelve completamente el problema y si abrimos Gimp pinchando en un archivo .xcf desde Windows, el programa se abrirá en español de España. Pero cuando abramos el programa desde nuestro nuevo acceso directo...


¡Puntos! Por fin podemos volver a usar desenfoques con decimales con total comodidad.

Y, bueno, eso vendría a ser todo.

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# | Publicado: 16:24

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