Valadrem

«Parecen fuegos de artificio»

26 de diciembre de 2025

Por qué no me gusta Zootopia 2

No es ningún secreto que Zootopia (lo siento, me niego a llamarla Zootrópolis) es una de mis películas favoritas. Por desgracia, después de nueve años esperando una continuación, la experiencia con esta segunda parte recién estrenada no ha podido ser más negativa. Pasados los créditos me resultaba difícil no considerar que estaba no solo ante una mala secuela sino directamente ante una de las mayores y más catastróficas decepciones del año.

El mal sabor de boca que me dejó Zootopia 2 acabó llevándome a mantener una larga conversación con otros admiradores de la franquicia que sí habían pasado un buen rato, para intentar entender qué veían en ella. Intercambiar opiniones me hizo considerar la posibilidad de que no estuviese siendo justo y me prometí a mí mismo darle otra vuelta a mi primera impresión.
Tras una reflexión que me he podido permitir por mi amor por la primera película, creo que es de justicia reconocer que esta secuela no es tan terrible como la consideré en un primer momento y, vale, tiene bastantes escenas buenas. Igualmente, puedo entender que para quien supiera ignorar los errores de Zootopia 2, como yo supe ignorar los de la primera parte, puede ser una película entretenida y no quiero negar a nadie su derecho de amar una película en la que puedo ver que el equipo puso una buena dosis de pasión.

Pero, por más que lo he intentado, esta reconciliación no llega a ser completa. Zootopia 2 no me ha gustado y, sinceramente, incluso preferiría no haberla visto. No he podido disfrutar de la película en absoluto porque en esta ocasión sus errores me han resultado imposibles de ignorar. No es esto algo que vaya a cambiar nada, y desde luego no pretendo convencer a nadie que disfrutara de la película de que estaba equivocado, pero creo que necesito desgranar por qué esos errores son, esta vez, tan graves para mí.

Ni que decir tiene, destripo por completo la película, así que, por favor, deja de leer si no la has visto pero todavía quieres verla. Es más, si la has visto y te ha gustado, creo que tampoco deberías leer esto. Bueno, de hecho, creo que esto no debería leerlo nadie, lo he publicado porque necesitaba desahogarme, pero lo más probable es que acabe borrando esta entrada después de todo. En fin.
1. Acabando con el racismo para siempre... por segunda vez
Uno de los motivos por los que considero la primera Zootopia una gran película es porque estaba orgullosa de su mensaje. No era una película que se limitara a soltarnos un rollo, quería mostrarnos que realmente creía en lo que predicaba. Bien es cierto que teníamos que poner algo de nuestra parte, teníamos que pasar por alto que buscar símiles directos entre el mundo real y Zootopia tenía implicaciones desafortunadas, y teníamos que dar por bueno que en una ciudad sumida en el caos el miedo irracional al diferente podía solucionarse en un ratito y ya. Pero creo que valía la pena poner de nuestra parte. Zootopia no venía a pretender que podemos acabar con el racismo en una tarde, solo quería defender que un mundo en el que luchemos por solucionar los problemas que nos separan es un mundo en el que vale la pena vivir.

Zootopia 2 intenta repetir el mensaje de la primera película, pero lo hace rematadamente mal, precisamente porque una de las cosas que habíamos tenido que aceptar era que los ciudadanos de Zootopia ya habían abierto su corazón a luchar contra sus prejuicios. Para poder volver a repetir la misma idea, la película añade reptiles al mundo de Zootopia, un mundo donde hasta ahora solo habíamos visto mamíferos. No creo que los reptiles estén fuera de lugar en este mundo, pero es difícil imaginar un modo peor de introducirlos que soltar que en realidad hay un barrio de reptiles pero todo el mundo pasa de él y de sus habitantes porque todo el mundo odia a las serpientes en particular y a todos los reptiles en general, pero no lo habíamos mencionado hasta ahora porque patata.

Que todos aquellos que aprendieron una lección sobre tolerancia como una semana atrás mantuvieran en su corazón ese odio está tan absolutamente fuera de lugar que devalúa por completo el mensaje de la primera película. Si en la película anterior los mamíferos solo aprendieron a respetarse entre ellos y en ésta solo a respetar a los reptiles, la conclusión obvia es que literalmente jamás hubo un mensaje de respetar a los demás, sino solo de respetar a lo que toque ese día. El mensaje se vuelve no solo desafortunado sino directamente perverso porque los mamíferos y los reptiles podrían tener, qué sé yo, anfibios esclavizados y torturados en sus sótanos y no iría contra lo que han "aprendido" en estas películas hasta que aprendan que eso también está mal.

En todo caso, ni siquiera la propia integración de los reptiles resulta satisfactoria, porque no se llega a mostrar. Cuando en la primera película los ciudadanos lograban superar los prejuicios que Bellwether había exacerbado como parte de su plan, se podía dar por bueno todo porque la ciudad no tenía que sufrir grandes cambios. Aquí no solo tenemos la creación de un nuevo distrito, sino que es de esperar que en un mundo donde, incluso en esta película, "mamífero" se usa como sinónimo de ciudadano, la llegada de ciudadanos que no son ya mamíferos cause profundos cambios sociales. Pero no llegamos a ver las consecuencias reales de nada porque todo queda reducido a un par de escenas en apenas unos escasos segundos al final de la película. Que en lugar de poder ver esa Zootopia mejor simplemente tengamos que aceptar ciegamente que todo está bien reduce el mensaje a un mero salto de fe.

Por si lo anterior no fuera suficiente, la escena tras los créditos nos lanza el cebo de que en la tercera película vamos a tener pájaros. Si repetir el mensaje de la primera película en esta secuela ya acaba siendo un error mayúsculo que hace aguas por todas partes, intentar repetirlo una tercera vez puede ser directamente criminal. Además, pese a lo absurdo del nuevo-viejo odio a los reptiles de esta película, al menos se puede llegar a dar por creíble si somos generosos. Si la tercera película realmente intenta hacernos creer que los mamíferos también odian a los pájaros, a pesar de que todos oímos a Gazelle cantando positivamente sobre ellos en su primera canción, estaríamos ante el más absoluto de los ridículos.

Aún cuando es cierto que este último punto es pura especulación e incluso aunque reconozco que Gary me ha parecido bastante encantador, tanto la increíblemente torpe presentación de los reptiles como el inexistente intento de hacer nada con ellos dejan la desagradable sensación de que ampliar el universo de la película este modo no solo no sirve de nada, sino que incluso lo hace peor. Una conclusión terriblemente incómoda en una película sobre tolerancia, que se vuelve aún más incómoda si con estos fallidos antecedentes lo primero que pensamos sobre añadir aún más especies es que harán este mundo aún peor.
2. Cómo NO hacer un villano
Sin ser una de las villanas más memorables del cine, la historia de Bellwether en la primera película resultaba bastante aceptable. Presentada como la sufrida segundona de un alcalde no demasiado admirable, el giro en el que se descubre su auténtica naturaleza y su plan de medrar en el ayuntamiento para hacerse con el poder de la ciudad funcionaba, Bellwether dejaba de ser una pobre víctima para revelar que todo formaba parte de un plan maquiavélico. Tal vez se le podría dar una vuelta, pero no estaba mal para nuestra historia de detectives, el giro era coherente con lo que habíamos visto y resolvía todos los misterios de la trama, que es de lo que se trataba.

El problema con Zootopia 2 es que todo, literalmente todo lo que funcionaba en Bellwether está completamente ausente en el nuevo villano. Pawbert no es un maestro del crimen, sino que tiene unas motivaciones completamente infantiles. No tiene una sed de poder, simplemente quiere sentirse aceptado por su padre. No odia a los reptiles, su único motivo para perjudicarles es que cree que eso hará feliz a su padre. Es un villano de Hacendado. Pero lo peor viene cuando la película se da cuenta de lo poco que tiene para ofrecernos si quiere hacerle pasar por el malo final, y por intentar crear más tensión acaba hundiéndose en la miseria más absoluta.

A pesar de las previsiblemente horribles consecuencias de su plan, a pesar de engañar miserablemente a aquellos que le consideran un amigo, Pawbert no hace nada completamente imperdonable, o, siendo más precisos, no hace nada en absoluto... hasta que, de la nada, intenta asesinar a Judy inyectándole veneno. Un giro estúpido, indefendible e incluso innecesario para la trama, habida cuenta de que, al contrario que Bellwether, él ni siquiera necesitaba deshacerse de Judy, solo destruir la patente, como la propia película nos recuerda más tarde. Convertirle en un psicópata por sorpresa no le hace mejor villano en modo alguno, solo hace aún más visible lo vacío de la trama y que simplemente estamos ante un intento desesperado y fallido de hacer más interesante la película.

En una franquicia donde los personajes que toman las decisiones equivocadas necesitan tiempo, en ocasiones años como en el caso de Gideon, para enmendar sus errores, resulta completamente fuera de lugar que lo único que aquí se nos ofrece para convencernos de que Pawbert es un caso perdido es que no acepta la mano tendida de Judy para corregir su error inmediatamente. Algo más absurdo si cabe después de que la película se haya molestado en establecer que viene de una familia criminal, solo para después pasarlo completamente por alto y reducir sus motivaciones al ridículo. La película no sabe salir del jardín en el que se ha metido, así que se limita a ignorar todas las reglas de su propio universo.

La parte más triste es que estoy convencido de que, ahora que ya teníamos marcada la casilla de Bellwether como villana incorregible y orgullosa de su maldad, Pawbert habría funcionado muy bien como villano que acaba recapacitando. Incluso manteniendo el giro de su traición, incluso con Pawbert intentando completar su plan hasta el final, darle la opción de lamentar sus malas decisiones, reconciliarse con Gary y acabar enfrentándose a su familia ayudando a los reptiles a los que iba a perjudicar podría haber sido un final satisfactorio para su personaje, muy en línea con el mensaje de la primera película sobre aprender de nuestros errores. Una puerta que, en un giro incomprensible, queda completamente cerrada tras un intento múltiple de asesinato sin el más mínimo sentido. Una pena.
2.b. La sonrisa de Hans
Puede que lo que más me moleste de que Pawbert sea no solo un villano sino específicamente un villano que jamás tendrá ocasión de redimirse es que esto hace que Zootopia 2 repita el peor y más repugnante truco de la infame Frozen. La sonrisa de Hans. Cuando el príncipe Hans hace acto de presencia en Frozen, todos damos por descontado que seguramente va a ser malo, como efectivamente acaba siendo. Sorpresa. Pero para que podamos picar, la película intenta entonces convencernos de que no, qué va, en realidad es un tío majísimo. No lo hace mediante las escenas con Anna, sino en una escena destinada exclusivamente al público, una sonrisa amable que Anna ni siquiera puede ver y es un descarado mensaje directo a los espectadores donde los directores nos dicen, no preocuparse, que es bueno. No nos miente Hans, nos miente la película.

Zootopia 2 repite este truco y además lo hace de un modo más rastrero si cabe. Cuando la cabaña donde Nick y Judy buscan pistas se empieza a derrumbar, uno de los policías que les persiguen dispara un dardo con tranquilizante a Judy, lo que hace que esté a punto de caer al vacío. Pawbert, que no tendría por qué estar allí, le salva la vida. No es solo que Pawbert no necesite a Judy para cumplir su plan, es que si piensa deshacerse de ella no hay motivo alguno para que quiera salvarla primero. No tiene el menor sentido. La trama podría haber avanzado exactamente igual y llegado al mismo punto si al menos hubiera sido Gary quien la salvara. La única explicación posible para este rescate es que nos encontramos ante una sonrisa de Hans, Pawbert salva a Judy solo para que nosotros podamos pensar que es buena gente aun cuando podíamos haber visto venir su traición desde años luz de distancia.

Incluso aunque la película hubiese acabado igual y nunca hubiéramos vuelto a ver a Pawbert, esta escena por si sola no sería especialmente sangrante. Simplemente aceptaríamos que en el fondo había algo de bondad en Pawbert, y supondríamos que que eso le haga cambiar o no solo depende de él. Es la combinación de esta escena junto con la innecesaria confirmación de que Pawbert es un psicópata lo que me molesta especialmente. Nuevamente, no es Pawbert quien nos engaña, sino la película, que intenta hacernos creer que hay algo bueno en él... solo para inmediatamente después decirnos que es un monstruo al que no se puede salvar. Literalmente, ¿por qué? ¿Para qué? ¿Qué clase de giro es ése?
3. Está en su ADN
Uno de los mejores y más cruciales momentos de la primera película es cuando Bellwether convence a Judy de que dé una rueda de prensa para hablar de su recién resuelto caso. Intentando buscar una explicación a lo que ha pasado, Judy se atreve a sugerir que los depredadores se han vuelto violentos... porque está en su ADN. Una frase que resume todos los prejuicios que Judy ha ido absorbiendo y rompe el corazón de Nick cuando éste se da cuenta de que, a pesar de demostrar a su compañera que lo que había oído sobre los zorros era mentira, en el fondo ella sigue sin confiar en él.

No es hasta después de dejar la policía y volver a su pueblo cuando Judy al fin se da cuenta de que se había dejado llevar por sus prejuicios y de que estos no están basados en la realidad, sino que alguien los está explotando para esparcir el odio en la ciudad. Que Judy se dé cuenta de su error y decida hacer todo lo posible por enmendarlo es, en último extremo, lo que nos lleva a un emotivo final en el que el principal mensaje no es que no debemos cometer errores, sino aprender a corregirlos.

Al principio de Zootopia 2, Mr. Big avisa a Judy y Nick de que los linces son unos asesinos. Ni siquiera los Lynxley, sino los linces. Una advertencia irónica viniendo de un jefe mafioso que también intentó asesinar a Judy y Nick, algo que la película prefiere olvidar por completo. Una advertencia que recuerda muy desagradablemente a la fallida rueda de prensa de Judy cuando decía que la violencia de los depredadores estaba en su ADN. Una advertencia que termina siendo verdad cuando la película revela, sucesivamente, que los Lynxley descienden de un asesino, que el padre de Pawbert es también un asesino al que no le importa acabar con la vida de su propio hijo cuando cree que éste le va a traicionar, y que el propio Pawbert también es un asesino porque para qué quedarse cortos.

Toda vez que en la película no hay más linces aparte de los Lynxley, que resultan ser una larga estirpe de asesinos, la frase de Mr. Big resulta ser cierta. Las generalizaciones hirientes de las que Bellwether se aprovechaba para controlar la ciudad ya no son horribles, ahora son advertencias válidas, y Zootopia es un mundo donde cualquiera puede ser lo que quiera, menos los linces, que son asesinos. Vivan los prejuicios, muerte a los linces.
En conclusión
A pesar del infinito cariño que tengo por la película original, no puedo considerar, en absoluto, que Zootopia 2 sea una buena segunda parte. Más bien al contrario, una película que repite y hace aún peores los errores de la primera parte, a la vez que dinamita de un modo tan cruel sus mayores aciertos, es una película que me hace sentir una tristeza difícil de describir. Una desazón mayor y más dolorosa si cabe al llevar casi una década esperando una nueva película en este universo, y haber estado prácticamente incluso contando los días hasta poder verla una vez que por fin se anunció oficialmente, solo para acabar teniendo esto.

Sin embargo, tengo que reconocer algo. Creo que ninguno de estos errores es completamente imborrable. Zootopia 2 es una segunda parte y, como tal, no puede juzgarse por sí sola, sino como parte de una historia más amplia. Hace unos meses me deshacía en elogios a Gundam Build Divers Re:Rise, una secuela, por conseguir corregir los errores de su mediocre primera parte, convirtiendo una serie insustancial en parte de un todo que merece ser visto. Es un caso tan extraordinario que me cuesta recordar otra secuela que haya conseguido algo parecido, pero al menos puede pasar.

Si Zootopia 3 se atreve a volver atrás y corregir los errores de Zootopia 2, esta segunda parte no se convertirá mágicamente en santo de mi devoción, pero puede que el conjunto vuelva a ser para mí algo tan digno de admiración como lo era antes. Mis esperanzas están bajo mínimos, por no decir que son nulas. Si una película que tardó nueve años en hacerse cometió estos errores, es ingenuo esperar que una secuela que probablemente se hará a toda prisa pueda permitirse reflexionar lo más mínimo. Pero, en cierto modo, confiar en que la gente pueda corregir sus errores es el espíritu de Zootopia. Así que, Jared, Byron, demostrad que es ése un mensaje que vale la pena escuchar. Por favor, intentadlo.

Como decía alguien en una de mis películas favoritas, no os rindáis, no cedáis. Intentadlo, aunque podáis fallar. Intentadlo todo.
Y esta fase del duelo, niños, se llama negociación.

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🔗 | Publicado: 16:24

26 de octubre de 2025

Gundam Build Divers Re:RISE (2019)

Cuando hace año y pico completé mi repaso de series de anime con animales, me dejé una en el tintero. Bueno, en realidad obviamente me dejé muchas, pero hubo una omisión completamente intencionada, una serie de la que pasé de largo no solo sabiendo que existía sino a pesar de que me habían hablado bien de ella: Gundam Build Divers Re:RISE.
Tenía motivos para ignorar esta serie. Para empezar, Gundam es una franquicia de finales de los años 70 sobre peleas con robots gigantes o mechas. Propiedad de Bandai, la venta de gunplas, o gundams de plástico, es el eje principal de la marca. Vamos, que resultaba más que evidente que es ante todo una serie para anunciar juguetes. A esto se le suma que, si no estoy equivocado, no sería hasta varias décadas después de su creación, en Gundam Build Divers, serie inmediatamente anterior a la que nos ocupa, cuando Gundam contó con animales antropomórficos entre sus personajes por primera vez. La cosa pintaba a excusa barata para llamar la atención de gente que de otro modo no tendría el menor interés por Gundam, así que decidí no picar.

Después de pasar de Re:RISE durante varios años dando por sentado que no me estaba perdiendo nada, recientemente volví a encontrarme con algunos comentarios sobre la serie... y esta vez la curiosidad pudo más. La cosa seguía sin ser fácil, en más de cuatro décadas de la marca el número de series, especiales y películas del universo Gundam se cuentan por docenas, en ningún caso era plan de ponerse a ver todo. Por suerte, un hilo de Reddit de gente que ya tuvo la misma duda en su momento indicaba que la serie se podía ver perfectamente por sí sola, únicamente con la sugerencia de ver primero la ya mencionada Build Divers, aunque sin que esto fuera imprescindible, así que me decidí por esto último, por si acaso.
Lanzada en 2018, Gundam Build Divers es la tercera entrega del universo Build de Gundam, tras Gundam Build Fighters en 2013 y Gundam Build Fighters Try en 2014. En este universo, que lleva al extremo el descaro de ser un anuncio de juguetes, ya no se trata de ver auténticas peleas con robots gigantes: los propios gunplas son enormemente populares y se organizan torneos para hacer batallas con ellos. En las entregas anteriores, que no hace falta conocer para ver ésta, estos torneos se hacían usando una mesa holográfica que aquí veremos de pasada, pero la novedad de Build Divers es que los avances de la tecnología han permitido desarrollar un mundo de realidad virtual inmersiva donde los jugadores pueden escanear sus muñequitos de plástico y jugar junto a ellos como si fueran auténticos robots gigantescos, lo que en principio permite dar algo más de interés a las batallas que se muestran.
En esta entrega seguiremos a Riku, un aficionado a los gunplas que decide apuntarse a Gunpla Battle Nexus Online, GBN, el nuevo mundo de realidad virtual de la serie, con el objetivo de llegar a ser tan buen jugador como su héroe, Kyoya, el actual campeón. A partir de aquí, la serie es básicamente lo que se espera de ella, un anuncio muy largo. Sí puedo decir que las batallas están bastante curradas, pero siendo que es algo que no llamaba mucho, la mayor parte de la serie no me ha interesado demasiado.
Como comentaba antes, es en esta serie donde conocemos a los primeros furros de Gundam: el armiño Rommel y Tigerwolf, un lobo to mazao. Personajes secundarios pero bastante carismáticos y que acaban teniendo roles bastante importantes, pero que aun así no justificarían por sí solos ver la serie, toda vez que ni siquiera podemos olvidar que los jugadores de GBN son todos humanos que simplemente pueden personalizar su apariencia en el juego.
De todos modos, tengo que decir que al llegar a los últimos episodios, la serie por fin coge ritmo y plantea una historia más interesante que lo que sea que habíamos estado viendo en los primeros 20 episodios, así que a pesar de un comienzo bastante insustancial y anodino creo que haber elegido ver esta serie para empezar no ha sido una pérdida de tiempo después de todo. Decisión en la que me reafirmo al pasar a lo que considero el plato principal, haciendo mía la recomendación de ver Build Divers antes que su secuela ya que este prólogo hace a la segunda aún mejor.
Un año después del final de Build Divers veía la luz su secuela Gundam Build Divers Re:RISE, una entrega que, al contrario que la serie de televisión anterior, era lanzada directamente en el canal oficial de YouTube de Gundam. Situada en el mismo universo que Build Divers pero dos años después de los eventos con los que acababa su predecesora, Re:RISE comienza con el anuncio de una nueva versión de GBN, mucho más realista y con infinitas misiones para que los divers puedan poner a prueba sus gunplas.
En el primer episodio conoceremos a Hiroto, un jugador que tuvo una experiencia bastante negativa en GBN relacionada con lo visto en la serie anterior. A pesar de su desencanto, la actualización de GBN le sirve de excusa para volver a visitar un mundo virtual que le resulta muy doloroso. En pleno lamento de prota atormentado, un cantamañanas con ganas de ser el primero en encontrar una de las nuevas misiones secretas se le acopla. Seguidos de cerca por un jugador novato en busca de un equipo con el que jugar, todos oyen unos gritos desesperados. Al buscar su origen, que encuentran junto con otra jugadora que pasaba por allí, descubren una ventana del juego donde conocen a Freddie, un personaje con forma de perrete que les cuenta que necesita su ayuda.
Ante la perspectiva de ser los primeros jugadores de GBN que superan una de las nuevas misiones secretas de la actualización, el improbable grupo de cuatro jugadores bastante desiguales que se acaban de conocer se apunta y sus avatares son transportados a una nueva arena. Tras derrotar a los enemigos y constituirse oficialmente en un nuevo equipo vuelven al mundo central del juego, pero quedan decepcionados al ver que no han recibido ninguna recompensa por su partida. Descartando pues que la misión que han aceptado fuera un evento único, solo les queda suponer que se trata de una misión de historia que necesitará de varias batallas antes de llegar a un final. Tras muchas dudas deciden continuar, esperando que la recompensa para una misión de ese tipo valga la pena.
Irónicamente, las monumentales batallas que podíamos ver continuamente en la entrega anterior y que eran prácticamente su único punto fuerte resultan aquí algo más comedidas y menos espectaculares, al menos en la primera parte de la serie, así que quien estuviese buscando más de lo mismo tal vez quedara un poco decepcionado con el inicio de esta secuela. No era mi caso, así que yo me he centrado sobre todo en otros aspectos y, ahora sí, tengo que decir que he quedado absolutamente impresionado.

Con un ritmo y una acción impecables, un desarrollo de personajes que, vale, rechina y mucho al principio pero coge fuerza enseguida pero, especialmente, una historia que me ha enganchado desde el primer episodio, Re:RISE ha sido, de lejos, una de las sorpresas más agradables que recuerdo en mucho tiempo. Una serie vista con muchas dudas de la que no esperaba absolutamente nada pero que me ha acabado enamorando, una de las mejores secuelas que he visto jamás que abraza y consigue corregir magistralmente los muchos errores de su primera parte, e incluso una insospechada aunque no demasiado disimulada revisión de algún clásico del género al que, contra todo pronóstico, llega a superar con creces.
Lo gracioso es que no puedo negar que tuviera algo de razón al principio. La serie no intenta esconder en ningún momento que es, literalmente, un anuncio de muñecos de plástico, y también queda bastante claro que el único motivo por el que el reparto incluye kemonos es para llamar la atención de la gente como yo. Pero, por increíble que parezca, funciona.

No es un anuncio al que solo le añadieran perretes-persona para despistar, realmente es una auténtica serie sobre perretes-persona, hecha con todo el cariño que se podía, mezclada con un anuncio. Y sí, es raro de narices. Y sí, qué duda cabe de que sería incluso mejor si no fuera un anuncio. La verdad, ni siquiera estoy seguro de que tenga sentido como anuncio, porque después de todo sigo sin tener ningún interés en ponerme a armar gunplas. Pero al menos sí puedo decir que es un pedazo de serie que queda muy, muy arriba entre mis favoritas y que merece un destacadísimo puesto de honor en aquella lista en la que me resistí a incluirla.
Decir que la recomiendo sería quedarme corto y me alegro mucho de haberle dado una oportunidad. Sencillamente, fantástica.

Actualizado: Se me olvidaba comentar que Re:RISE tuvo un pequeño epílogo, Gundam Build Divers Battlogue, un anuncio corto de 10 minutos mostrando a los protagonistas jugando una última batalla de gunplas. A pesar de no aportar nada a la historia ni tener la menor relevancia, al menos es una buena excusa para poder disfrutar del bueno de Freddie un ratito más, así que se deja ver.
El universo Build tendría continuación (y probablemente cierre) en 2023 con Gundam Build Metaverse, una olvidable miniserie de tres episodios anuncios sin pies ni cabeza y con una animación bastante inferior a la de las series precedentes. Lanzada como conmemoración del décimo aniversario de Build Fighters, su único interés es volver a ver a algunos personajes de las cuatro series anteriores, que entran y salen a lo loco y sin siquiera respetar sus respectivas continuidades. Aunque Freddie también tiene un (minúsculo) cameo aquí, no hago extensiva mi recomendación anterior y creo que Battlogue es el mejor punto para dejarlo.

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🔗 | Publicado: 22:04

22 de octubre de 2025

Más gatos y más zorros

Han pasado ya varios meses desde mi última entrada sobre videojuegos. Creo que ya tocaba una actualización, así que hoy voy a hacer algunos comentarios sobre los cuatro que he encontrado más reseñables de entre todos los que he jugado. Que, casualmente, son solo estos mismos cuatro. Venga.

A medida que se acercaba el estreno de Silksong decidí darle otra oportunidad a su primera entrega, Hollow Knight, un juego en el que pese a mis múltiples intentos he sido incapaz de entrar. Esta vez tampoco hubo suerte y acabé abandonando la partida, pero entre las recomendaciones de juegos similares me encontré con uno que me llamó la atención: Crypt Custodian.
Aunque en principio podría parecer absurdo seguir las recomendaciones relacionadas con un juego que sigo abandonando una y otra vez, lo cierto es que Crypt Custodian sí consiguió engancharme de principio a fin. El juego sigue a Plutón, un gato que tras morir llega al palacio del más allá, pero por un malentendido acaba obligado a barrer la basura del exterior. Partiendo de esta premisa, el desarrollo es bastante similar a lo visto en otros metroidvanias, se trata de explorar un mapa para derrotar enemigos para desbloquear nuevas habilidades con las que acceder a nuevas zonas del mapa, pero allí donde el juego del pequeño caballero se me hacía agotador aquí todo funcionaba mucho mejor, desde un mapa que sí que funciona como se espera hasta un sistema de viaje rápido realmente útil que no hace perder el tiempo.
Es cierto que Crypt Custodian puede ser un juego un poco demasiado fácil para quien ande buscando un auténtico desafío, pero debo decir que tanto el desarrollo del juego como su historia hacen de él un juego más que recomendable, a mí personalmente me ha encantado, así que recomendado queda.

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Siguiendo con las recomendaciones del algoritmo llegué a otro juego vagamente relacionado: Cat Quest.
Aquí el protagonista sigue siendo un gato, pero en este caso nos encontramos frente a un RPG. Un aventurero gato debe rescatar a su hermana secuestrada por un malvado hechicero, para lo que deberá conseguir armas, aprender hechizos y resolver misiones por las aldeas que encuentra.
La verdad es que es un juego muy simpático, aunque no tengo muy claro cuál es el público objetivo. Tanto la baja dificultad, como el diseño de los personajes, como los constantes juegos de palabras con gatos parecen indicar que estaba pensado para un público infantil. Por otro lado, las numerosas referencias, especialmente a Juego de Tronos, así como una historia bastante enrevesada parecen ir un poco en contra de esta idea. En cualquier caso, como juego para pasar un rato está bastante entretenido. Añadir, además, que para quien se quede con ganas de algo un poco más complicado, el juego ofrece la opción de volver a jugar añadiendo restricciones para hacer la partida más interesante. Igualmente, comentar que el juego tuvo dos secuelas, Cat Quest II y Cat Quest III, para quien necesite vivir más aventuras en este gatástico mundo.

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Por probar algo nuevo, el siguiente juego en mi lista era un estreno bastante reciente que ha recibido muchas alabanzas en el fandom furro: Back to the Dawn.
Nuevamente un RPG, aquí se puede elegir entre una serie de posibles historias, pero si no me equivoco la historia principal es una en la que nos metemos en la piel de Thomas, un zorro reportero que descubre que el alcalde de su ciudad es un corrupto que se enriquece a costa de poner en riesgo la salud de sus ciudadanos. Cuando el equipo del alcalde descubre los planes de Thomas de destapar todo, plantan pruebas falsas contra él y Thomas acaba en la cárcel, con solo tres semanas para limpiar su nombre.
La verdad, la experiencia con este juego ha sido un tanto agridulce. Por un lado, debo reconocer que el juego está impecablemente bien escrito, con una cantidad enorme de diálogos, un montón de cosas que se pueden hacer, todo ello cuidado al extremo. Por otro lado, me ha parecido bastante frustrante que, una y otra vez, cuando descubría cuál era el mejor siguiente paso, era algo que debería haber hecho antes, de modo que al llegar el último día de los 21 días todavía me habrían hecho falta un par de días más para llegar al final bueno. A juzgar por algunos comentarios, parece que tener que conformarse con el final malo la primera vez no es algo fuera de lo común y mucha gente comentaba que había necesitado jugar al juego una segunda vez. La verdad, aunque el juego en principio tiene méritos de sobra para querer volver a jugar, me parece algo tramposo que el modo de llegar al final bueno sea básicamente repetir la partida cuando ya sabes lo que tienes que hacer. No puedo decir, por tanto, que haya quedado muy conforme con tragarme el final malo, pero sí debo reconocer que la partida fue muy entretenida, así que, bueno, ahí queda.

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Y ya para terminar, he vuelto a un juego que dejé pendiente hace unos meses: New Super Lucky's Tale.
Remaster (por decir algo) de Super Lucky's Tale, del que ya hablé por aquí, NSLT reinicia las aventuras del joven Lucky Swiftail, corrigiendo algunos de los problemas de la anterior entrega, especialmente aquella cámara bastante terrible que aquí sí se comporta de un modo mucho más razonable, aunque también con cambios menores que pueden ser muy de agradecer, como los disfraces que se pueden comprar con dinero del juego y ahora sí pueden coleccionarse a placer sin tener que estar horas buscando monedas como en el juego original. También hay otros cambios que parecen estar ahí simplemente para marcar distancias con aquel Super Mario 64 al que tanto se parecía el original, como una historia bastante cambiada, o el nuevo objetivo de recoger páginas de un libro en lugar de tréboles dorados que tal vez recordaban demasiado a las estrellas del fontanero.
Entiendo que quienes quedaron horrorizados con la cámara del primer juego prefirieran esta nueva versión, pero, la verdad, yo no puedo considerarla estrictamente superior. NSLT reúne varios de los niveles del juego original y sus dos DLCs, así como algún nivel nuevo, pero muchos niveles quedan fuera con lo que al final el contenido total se siente algo limitado. Igualmente, y aunque el cambio de la cámara es muy de agradecer, NSLT se esfuerza tanto en corregir errores que algunas cosas se vuelven demasiado triviales comparadas el original. No quiero desmerecer el juego porque sigue siendo muy recomendable pero, a riesgo de parecer que llevo la contraria, me parece que incluso con sus problemas el juego original con sus dos expansiones era más entretenido que esta reedición. Lo bueno es que, al menos en Steam, ambos juegos se venden como uno solo, por lo que queda al gusto de cada uno decidir a qué versión jugar y elegir entre más niveles y un desafío mayor, o niveles más pulidos y una cámara mejor.

Creo que por hoy ya vale. Cuando juegue a más juegos, más.

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🔗 | Publicado: 21:31

16 de julio de 2025

Fuga: Melodies of Steel

A principios de año hablaba por aquí de Solatorobo, secuela del adorable Tail Concerto y que acabó enamorándome casi incluso más que el original. Terminaba la entrada mencionando que la serie iniciada por estos dos juegos tuvo su continuación varios años más tarde en la trilogía Fuga: Melodies of Steel. No hace mucho que se ha lanzado la tercera y última parte de Fuga y, armándome de valor, he decidido darle una oportunidad a esta saga. Aunque en el momento de escribir esto únicamente he jugado al primer juego de la trilogía, creo que puede ser suficiente para dedicarle unas líneas.
Vaya por delante decir que armándome de valor no es una exageración. Fuga es, de entrada, un juego con un funcionamiento muy diferente a las dos entregas anteriores, ya que aquí cambiamos las plataformas en 3d por un juego de combate por turnos. Además, el tono del tráiler del juego no podía estar más alejado del tono con el que se presentaba Tail Concerto. Si bien es cierto que Solatorobo ya era un juego con un tono algo más maduro que el de su predecesor, aquí pareciera que este cambio se lleva al extremo.
En Fuga viajaremos al pasado de la franquicia, mil años antes de Solatorobo, y nos pondremos en la piel de seis chicos y chicas, tanto caninus como felinekos. Vecinos de un pequeño pueblo a las afueras de su país que se ven obligados a ponerse a los mandos de un colosal tanque para rescatar a sus familias, quienes han sido tomadas como prisioneros por un ejercito fascista invasor durante una de las peores guerras del país. Por si esto no fuera suficiente, a bordo de este tanque se encuentra un arma prohibida, el cañón de almas, capaz de derrotar a cualquier enemigo... a costa de sacrificar la vida de un miembro de la tripulación. Casi nada.
Empecé a jugar el juego con el mayor de los recelos, con el temor de que una entrega que a priori no parecía tener nada que ver con las anteriores pudiera empañar el recuerdo de una franquicia por la que tengo muchísimo cariño. Es posible que esa absoluta falta de expectativas tuviera algún efecto en la opinión que acabaría teniendo sobre el juego, pero fuese para bien o para mal, no puedo sino reconocer que la experiencia no podía haber sido más positiva.
Aunque se echa un poco de menos poder explorar nuevas zonas como hacíamos en Tail Concerto y Solatorobo, la nueva mecánica de combate por turnos, aun aparentemente simple, es enormemente adictiva y resulta muy interesante pensar en las mejores estrategias para enfrentarse a los distintos tipos de enemigos. Además, tanto los enormemente carismáticos personajes como una historia que engancha de principio a fin (y sirve de complemento perfecto a lo que vimos en Solatorobo) consiguen que un juego aparentemente tan diferente merezca estar junto a sus predecesores en cualquier lista de imprescindibles que se precie. Todo ello mientras disfrutamos de ese siempre fantástico y encantador arte kemono, marca de la casa que acompaña a todos los juegos de la franquicia.
Sí es cierto que sigo pensando que Fuga es un juego extraño. Anunciado con un tono mucho más oscuro que el de las entregas anteriores, mucho me temo que no seré ni de lejos el único que vio este aparente cambio de rumbo con muchísima prevención. Al mismo tiempo, el alma que derrocha el juego por los cuatro costados puede que acabara pillando por sorpresa a quien se viera atraído por esa aparente oscuridad. Así y todo, y aunque creo que tanto tiempo después de su primera aventura en CyberConnect2 todavía siguen teniendo problemas para anunciar adecuadamente sus proyectos más personales, si que puedo decir que al menos siguen sabiendo hacer auténticos juegazos que merecen mucha más atención.
Por si acaso tenemos que esperar otros diez años antes de la próxima entrega de Little Tail Bronx, voy a reservarme durante algún tiempo la segunda y tercera partes de esta trilogía. Pero sí que puedo decir desde ya que ahora no lo haré esperando lo peor, sino con la mayor de las confianzas en un estudio que ha demostrado que sabe poner todo su corazón en sus juegos.
Ah, por cierto, no quiero acabar sin mencionar la serie de cómics animados Fuga: Comedies of Steel, el complemento perfecto para disfrutar aún más del juego y rebajar tensión cuando lleguemos a algún punto complicado. Absolutamente recomendable.

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🔗 | Publicado: 14:00

26 de junio de 2025

Nine Sols

Y si en la anterior entrada hablaba de juegos sencillos y amables, hoy es el turno de algo bastante opuesto. Uno de los juegos más difíciles a los que he jugado, violento, y que incluso llega a abrazar el gore en algún momento. Hoy voy a hablar de Nine Sols.
Nine Sols tiene una parte importante de juego de plataformas, pero creo que lo que más lo define es que es uno de esos juegos en los que toca morir muchas, muchas, muchas veces cada vez que te enfrentes a un jefe hasta que consigas hacerte con sus movimientos. Un tipo de juego por el que normalmente no tengo el más mínimo interés y, como ya comenté en alguna entrada anterior, es esta aversión algo que me ha mantenido alejado de la saga Dark Souls, pero en este caso no ha impedido que el juego haya conseguido engancharme hasta el final.
A este inesperado interés han contribuido dos factores. En primer lugar, el combate. Los controles en todo el juego son una delicia, incluso en los movimientos más complicados sientes que el mando responde, pero donde más luce el combate en Nine Sols es en la importancia del parrying, cuando parar los ataques del enemigo es en ocasiones casi más importante que atacar directamente. No es una mecánica completamente original, los desarrolladores del juego abiertamente reconocen que está inspirada por Sekiro, que es un juego que tampoco conocía, pero en cualquier caso funciona realmente bien y resulta sorprendentemente satisfactoria.
El otro factor, más importante si cabe, es la historia. Nine Sols no es un mero juego de exploración en el que vas recorriendo mazmorras a ver qué pasa, lo haces por un buen motivo. Sin querer destripar demasiado sí que puedo añadir que el juego, desarrollado en Taiwán, incluye constantes alusiones a la mitología china, con mención especial al Taoísmo, lo que mezclado con la temática de ciencia ficción de la historia crea una combinación realmente curiosa y adictiva. Tanto es así que, aunque el juego estaba claramente por encima de mi nivel y algunas partes me costaron más tiempo del que me gustaría reconocer, querer conocer más de la historia era uno de los mayores alicientes para seguir adelante.
Reconozco que cuando empecé Nine Sols no esperaba gran cosa, pero acabó siendo uno de los juegos que más me han enganchado, es, de lejos, el juego más difícil que me he molestado en completar al 100% y está muy arriba en mi lista de juegos recomendados. Soy consciente de que esta entrada queda bastante coja porque ni siquiera he hecho un resumen somero de la historia, pero cuando empecé a jugarlo yo no sabía más de lo que he puesto en esta entrada y, creo, eso hizo que ir descubriendo el juego fuese incluso más interesante, así que voy a dejarlo aquí.
Añadir que, además de obviamente en Steam, el juego también está a la venta en la web de los desarrolladores, en una versión sin DRM, lo cual siempre es de agradecer.

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🔗 | Publicado: 12:55

20 de junio de 2025

Zorros con suerte y gatos pequeños

Retomo mis críticas en profundidad de videojuegos para comentar por encima dos a los que, aunque jugué hace ya algún tiempo, me apetecía dejar por escrito por estos lares.

Empiezo con Super Lucky's Tale. Un juego de plataformas protagonizado por un zorrito que deberá recorrer distintos mundos para recoger tréboles de cuatro hojas con los que ayudar a su hermana a proteger un libro mágico.
Abiertamente inspirado por juegos de plataformas clásicos, el juego es parada imprescindible para quien disfrutara con títulos como Super Mario 64. Muy especialmente Super Mario 64, de hecho. El funcionamiento de algunos niveles, el modo de conseguir los distintos tréboles, o incluso el propio uso de un overworld recuerdan enormemente las aventuras del pequeño fontanero pero, lejos de sentirse como una burda copia, los carismáticos personajes y lo variado de los niveles hacen que sea una experiencia muy entretenida y más que recomendable. Tanto es así que, emulando mi logro hace veintipico de años cuando conseguí las 120 estrellas del SM64, también aquí he conseguido todos los tréboles aunque no fueran necesarios para llegar hasta el final.
Super Lucky's Tale es la secuela de Lucky's Tale, un juego para gafas de realidad virtual que, lamentablemente, no he tenido ocasión de probar. En su salto a juego de plataformas convencional, tanto los controles como muy especialmente la cámara quedaron un poco a medio hacer. De hecho, recuerdo al menos dos puntos concretos en los que hay que avanzar literalmente a ciegas brevemente porque es imposible ver al personaje. Por culpa de esto, el juego recibió algunas críticas muy negativas. Aun así, discrepo completamente de estas críticas, probablemente porque la cámara del Super Mario 64 original ya era lo suficientemente horrible como para que esté curado de espanto y creo que, dejando de lado esos detalles puntuales, el juego es realmente muy agradecido.
Un par de años después, el mismo estudio lanzó New Super Lucky's Tale, un remake que arreglaría muchos de los problemas del original y recibió unas críticas muchísimo más positivas. Todavía no he tenido ocasión de jugar a este remake, más que nada porque entiendo que será muy parecido al juego al que ya he jugado, así que prefiero esperar algo más de tiempo antes de ponerme con él, pero en cualquier caso y, en contra de la opinión de la crítica, sí que creo que por muy bien que esté el remake, en mi opinión el original también es un juego muy digno de atención.

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El otro juego del que quiero hablar hoy es Little Kitty, Big City.
Cuando el año pasado hablé de Stray, comenté que me había dejado un regusto agridulce. Me gustaba gran parte del juego, pero me parecía que la historia era demasiado exagerada, por así decirlo, y mencionaba que me gustaría haber visto un juego más sencillo que se centrara en los puntos cotidianos del juego. Parece que no fui el único que pensó algo así, porque LKBC es, casi exactamente, el juego que esperaba encontrar cuando empecé a jugar Stray.
En LKBC nos ponemos en la piel de un gato que está echando la siesta en su ventana cuando por accidente cae a la calle y tiene que buscar el modo de volver a casa, para lo que tendrá que recorrer toda la ciudad. Un comienzo similar al de su referente, pero que da lugar a un juego muchísimo más blanco y amable. Además de, obviamente, esta enorme diferencia de tono, otra diferencia entre ambos juegos es el estilo visual. LKBC apuesta por una estética de dibujo animado que no consigue ser tan espectacular como aquellos fantásticos gráficos que vimos en Stray, pero sin ninguna duda resulta realmente adorable.
Tengo la sensación de que este encantador juego no recibió ni de lejos la atención que tuvo Stray en su día, pero a mí me pareció una auténtica delicia y estoy seguro de que mucha más gente lo disfrutaría igualmente si lo conociera, así que no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de él. Por cierto, tampoco quiero olvidarme de la fantástica traducción al español, algo a lo que no suele prestarse mucha atención pero que en un juego con bastantes juegos de palabras e incluso alguna rima, todo ello resuelto de modo sobresaliente, me pareció un trabajo realmente bien hecho.

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🔗 | Publicado: 13:18

11 de febrero de 2025

Solatorobo: Red the Hunter

El pasado verano hablé un poco por encima de Tail Concerto, un juego para PlayStation que pasó bastante desapercibido en su día pero que a mí me pareció muy recomendable. Hoy quiero hablar de Solatorobo: Red the Hunter, considerado su secuela espiritual.
Después del injusto fracaso comercial de la primera entrega, el estudio CyberConnect2, que había lanzado Tail Concerto con la clara intención de desarrollar un universo a su alrededor, tuvo que esperar más de diez años antes de poder continuar con sus planes. Para cuando Solatorobo por fin tuvo luz verde, ya no lo haría para contar las nuevas aventuras del policía Waffle en el reino de Prairie, sino que seguiríamos a Red en la república de Shepherd. Un cambio que probablemente vino forzado por la negativa de Bandai-Namco a participar en la secuela de un juego que apenas se vendió pero que, a cambio, nos permite descubrir nuevos lugares y enfrentarnos a nuevas mecánicas de juego.

Afortunadamente para los nostálgicos de la primera entrega, tendremos la suerte de que Shepherd es un país vecino a Prairie dentro del mismo universo de Little Tail Bronx, y a lo largo del juego nos encontraremos en alguna ocasión con Waffle y algún otro personaje del primer juego. También nos cruzaremos en nuestro camino con Mamoru-kun, un personaje creado por CC2 para un microjuego y que en su momento llegó a ser la mascota de la prefectura de Fukuoka en Japón (tristemente ya no).
Eso sí, no solo de referencias vive Solatorobo, en la aventura conoceremos a muchos personajes nuevos, empezando por el nuevo protagonista Red Savarin. Presentado con el rol de Hunter, cazador, podría considerarse un soldado de fortuna, siempre dispuesto a ayudar a quien necesite de sus servicios a cambio de un pequeño pago. Este dinero también está presente en las peleas de robots en las que podremos participar a lo largo del juego y supone un gran cambio respecto al funcionamiento del robot de Waffle ya que en función de lo que ganemos podremos mejorar nuestro mecha, haciéndolo más rápido o más resistente a los golpes, por ejemplo.

Por desgracia, a pesar haberse lanzado más de diez años después de la primera parte y a pesar del enorme cariño que el equipo puso en la nueva entrega, la Nintendo DS no era precisamente mucho más potente que la PlayStation y unos cartuchos con apenas una décima parte de la capacidad de un CD no ayudaron en absoluto a hacer que el juego mostrara todo lo que tenía que ofrecer. El diseño de los personajes en pantalla es aún más simple que en Tail Concerto, los cuidados escenarios están demasiado recortados al tener que verse en una pantalla diminuta, los controles están muy limitados por la falta de sticks analógicos y ni siquiera tendremos diálogos con voz.
Así y todo, los desarrolladores dieron lo mejor de sí para superar estos problemas. Los controles están limitados, pero a cambio todo está convenientemente ajustado para que esto nunca sea un obstáculo. No hay diálogos completos, pero algunas palabras sueltas en francés ayudan a enfatizar el tono de cada escena y a que demos voz a los personajes. Por problemas de espacio es imposible tener escenas animadas como aquellas que adornaban Tail Concerto, pero al menos tendremos a cambio una intro sencillamente magnífica. Solatorobo merecía mucho más que estar en Nintendo DS, pero está claro que la gente que había esperado más de diez años para sacar su juego adelante no se iba a dejar vencer por las dificultades.

Y si hay algo que demuestre la pasión que los desarrolladores pusieron en el juego es, me atrevería a decir, su historia. Cuando hablé de Tail Concerto comenté que el juego se sentía algo incompleto porque veíamos constantes miguitas que nos llevaban a una historia que no acababa de desarrollarse. Solatorobo opta por ir por el camino contrario. Aquí sí tendremos una auténtica historia, completamente desarrollada, y que a ratos hace que más que ante un simple juego parezca que estamos ante una película de ciencia ficción. Debo reconocer que el choque entre lo sencillo de algunas misiones y lo épico de la historia resulta a ratos extraño y también me ha parecido divertido que la historia reescriba un par de detalles de lo que vimos en Tail Concerto para que todas las piezas encajen, pero nada de esto desmerece en absoluto una historia espectacular.
En resumen, Solatorobo me ha encantado. Es una grandísima (casi) secuela que en muchos aspectos supera a un juego al que ya le cogí mucho cariño en su momento y, aunque hubiese preferido que se lanzase para una consola mejor, es imposible no admirar el afecto y el esfuerzo que la gente de CyberConnect2 puso en cada aspecto del juego. Absolutamente recomendable. Aunque el juego se encuentra descatalogado, se puede jugar fácilmente usando un emulador como melonDS y la ROM del juego, preferiblemente la versión americana ya que tiene un poquito más de contenido que la europea (aunque, eso sí, solo en inglés).

No quiero acabar sin lamentar la dolorosa decepción de saber, en retrospectiva, que, al igual que Tail Concerto, Solatorobo no recibió ni de lejos la atención que merecía, lo que hizo que el mundo de caninus y felinekos volviera a acabar tirado en un cajón durante otros diez años. No sé demasiado de la más reciente entrega, la trilogía de Fuga: Melodies of Steel, y lamentablemente lo poco que he oído sobre ella me hace pensar que el estudio abandonó parte del fantástico espíritu de estas dos primeras entregas para intentar algo diferente. Llegado el momento, probablemente le daré una oportunidad a esta nueva entrega y de ser así seguramente hablaré sobre ella. Pero, pase lo que pase, creo que tanto Tail Concerto como Solatorobo forman por sí solos un maravilloso universo digno de un gran cariño y un mayor reconocimiento.



Actualizado: dejo por aquí la entrada sobre Fuga.

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🔗 | Publicado: 16:13

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