Valadrem

«Parecen fuegos de artificio»

11 de junio de 2019

Ponis en el armario

Estamos de celebración. Es el mes del Orgullo, ese mes del año en el que las compañías celebran lo muy a tope que están con los derechos de los homosexuales cambiando sus avatares en las redes sociales por otros nuevos con la bandera del arcoíris que quedan súpercuquis. Tras años de práctica usando la conmemoración de una tragedia como una burda excusa para sacar dinero, uno podría esperar que las compañías ya tuviesen al menos cierta práctica con el tema y no la cagasen demasiado. Por eso resultan llamativos momentos de absoluta vergüenza ajena como este.


Coincidiendo con la celebración del mes del Orgullo (oh, qué increíblemente apropiada coincidencia), My Little Pony tendrá por fin una pareja gay. ¡Yay!... ¿no?

Bueno, veamos un poco de historia pony. Estas son Lyra y Bon Bon. Son amigas, viven juntas, trabajan juntas, comen juntas y disfrutan de largas charlas juntas, van a bodas y espectáculos juntas, se hacen fotos en fotomatones juntas, se ponen flores en el pelo y celebran el equivalente pony de San Valentín con regalos juntas. También hacen esto de mirarse a los ojos muy de cerca. Juntas.


Pero por lo visto no son lesbianas. La serie nunca tuvo motivo alguno para confirmar que fuesen lesbianas, tampoco lo tuvo para negarlo. Simplemente las hemos estado viendo juntas durante años y Hasbro llegó a usar una imagen de ellas en una tarjeta de San Valentín. Pero no, parece ser que no son lesbianas. Lyra y Bon Bon no son las únicas ponis del mismo sexo que hemos podido ver compartiendo plano y a lo largo de nueve temporadas hemos visto otras parejas que a un ojo inexperto podrían hacer creer que gais o lesbianas forman parte del día a día de Equestria. Qué equivocados estábamos, la hostia.


Entonces, ¿está bien que, por fin, aunque sea tan tarde, la serie finalmente tenga abiertamente una pareja del mismo sexo? ¿No? Bueno, tal vez lo estaría si hubiese pasado. Pero es que no ha pasado. El lamentable episodio del que presume Hasbro, convenientemente escrito por una de las productoras de la serie, una ejecutiva, jamás confirma en modo alguno que estos nuevos personajes sean realmente una pareja. De hecho, haciendo gala de una cobardía extrema, estos personajes ni siquiera llegan a tener momentos románticos como sí los tuvieron esos otros personajes que ahora, por lo visto, nunca fueron homosexuales. Que somos muy gay-friendly, pero tampoco queremos enfadar a los alt-righters, ¿sa'es? Literalmente la única confirmación de que estas dos ponis son lesbianas es la nota de prensa que Hasbro ha enviado a algunos medios para presumir de lo chupi modernos que son (?) y un puto tuit (no, en serio) de otro ejecutivo de Hasbro.

La confirmación "oficial" pero a escondidas de que estos dos nuevos personajes son los primeros ponis homosexuales en nueve años no es ningún logro. Es todo lo contrario. Es la confirmación de que todos los otros personajes que se presuponían homosexuales en realidad no lo eran. Es la confirmación de que algo que parecía completamente normal en Equestria a juzgar por los ponis que veíamos con parejas del mismo sexo se convierte en una rareza de circo cuando solo una (1) pareja de entre cientos de ponis es realmente homosexual, Deus dixit.


Borrar de un plumazo (ja) la existencia de cualquier otro pony homosexual es en sí mismo un disparate mayúsculo. Pero ni siquiera es el único crimen del episodio. Consciente de que meter dos lesbianas en la serie de la nada así sin ningún motivo quedaría como raro, la ejecutiva que firma el episodio decide que esta pareja en realidad es familia de una de las ponis que conocemos, Scootaloo. Y aquí es donde ya se jode todo hasta unos límites asombrosos.

Originalmente pensada como una potrilla un poco trasto con unos padres demasiado ocupados, se suponía que Scootaloo simplemente escapaba de su niñera de turno para ir a ver volar a Rainbow Dash. A medida que la serie avanzó y Scootaloo pasó de personaje ocasional a personaje recurrente seguíamos sin saber nada de su familia, por lo que los planes cambiaron: Rainbow Dash ya no era la estrella que huía de su insistente fan, sino que empezó a preocuparse por ella y pasó a tomar el rol de hermana mayor. En las excursiones en las que las amigas de Scootaloo iban de acampada con sus hermanas mayores, era Rainbow Dash quien estaba allí. Era Rainbow Dash quien acompañaba a Scootaloo el durísimo día en el que esta finalmente se dio cuenta de que no podía volar. Y fue a Rainbow Dash a quien Scootaloo confesó que nunca nadie le había apoyado, una descorazonadora confesión que llevaría a uno de los momentos más emotivos de la serie cuando (espoiler) los propios padres de Rainbow Dash acaban considerándola parte de la famila.


Completamente ajena a todo esto, la ejecutiva que firma el episodio que nos ocupa decide que nada de esto pasó jamás. Scootaloo nunca estuvo abandonada porque siempre pudo contar con sus molonas tías. Es falso que Scootaloo no tuviese a nadie, porque sus tías la quieren muchísimo que te cagas, aunque no las hayamos visto hasta ahora porque patata. Años de desarrollo de un personaje no importan una puta mierda si puedes cambiar el pasado de todo dios en una tarde e inventarte uno nuevo donde tus nuevos personajes que son lo que toca este mes son la hostia en vinagre.

The Last Crusade tiene el dudoso honor de convertirse en uno de los máximos exponentes del cinismo de las grandes corporaciones que dicen defender cosas que no les importan una mierda. Un episodio que ignora años de historias solo para mostrar que dos lesbianas molan mucho. Un episodio cobarde y patético que ni siquiera se atreve a decir abiertamente que sus lesbianas que molan mazo son realmente lesbianas. Un episodio con una campaña promocional tan absolutamente ridícula e inicua que lo único que hace es insinuar accidentalmente que en todo el puto país de Equestria solo hay dos ponis homosexuales, justo las que hacían falta para el episodio. Un episodio que ni siquiera intenta ocultar que literalmente solo existe para quedar bien durante el Orgullo.
Una puta vergüenza.


Actualizado: Al parecer los fans de la serie no éramos los únicos que teníamos algo que decir a propósito de los ejecutivos que se inventan sus propios personajes para quedar guay en las noticias a costa de ignorar los personajes que llevan en la serie nueve años. En el último episodio de la serie antes del lamentable final, Lyra y Bon Bon por fin dan el gran paso.


El esperadísimo momento transcurre en el fondo de una escena en nada relacionada con los personajes. Tristemente, es lo máximo que los animadores se podían permitir colar en un (por lo demás) más que olvidable episodio en el que no se suponía que pasara esto. Irónicamente, el episodio está firmado por uno de los dos ejecutivos que crearon las dos lesbianas oficialmente aprobadas por Hasbro. En ninguna parte de su guión se menciona en absoluto esta escena, de la que él no tuvo absolutamente nada que ver (muy probablemente ni siquiera había visto estos personajes antes), pero eso no le ha impedido anotarse el tanto al ver el episodio por primera vez.

No es un gran triunfo, pero no puedo sino celebrar que al menos la historia tenga un final aceptable. Resulta satisfactorio que, en contra de lo que unos hipócritas de mierda quisieron vender, en Equestria sí que hay más de una pareja gay. Y es más que fantástico que, después de todo, aquellos ridículos personajes creados por ejecutivos no tengan absolutamente nada de especial.

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🔗 | Publicado: 12:36

17 de mayo de 2019

No sabéis nada

Esta entrada contiene spoilers. Probablemente.
Ha querido la casualidad que este año toquen a su fin las dos únicas series que he venido siguiendo al ritmo de su emisión original desde hace años. Dos series que, por lo demás, no tienen demasiado en común. Game of Thrones y My Little Pony: Friendship Is Magic.

Conociendo y habiendo dedicado tanto tiempo y atención a ambas series, resulta desconcertante ver internet arder por el enfado de algunos fans de Game of Thrones. La serie terminará este mismo domingo, tras caer en desgracia un personaje que resultaba sospechoso desde el principio pero al que algunos fans decidieron perdonar todo porque creyeron ver extraños subtextos que nunca estuvieron ahí. Para bien o para mal, el infame trono irá presumiblemente a manos de alguno de los contendientes a los que hemos conocido desde el principio. Todo ello en una temporada escrita enteramente por los creadores de la serie, los mismos que han escrito la vasta mayoría de episodios desde el mismo piloto. Unos creadores abiertamente fans de los libros que inspiraron su serie. Unos creadores a los que ahora algunos molestos fans acusan de no conocer a sus propios personajes.


Puedo simpatizar con la gente que quedó decepcionada al descubrir que su Daenerys no es lo que ellos creían, igual que puedo simpatizar con los que lamentaron perder a Ned, a Renly, a Catelyn, a Oberyn o incluso a Cersei. O a cualquiera de los otros cientos de muertos, vamos. Pero no deja de ser increíblemente surrealista ver este drama alrededor de algo que entraba no ya dentro de lo posible sino incluso dentro de lo más que probable a juzgar por lo que sabíamos desde la primera temporada de la serie. Poniente nunca ha sido un sitio amable y ninguna justicia protege a sus habitantes. Esas eran las reglas del juego de tronos desde el principio, y todo el que a estas alturas siga jugando debería conocerlas.

Mientras tanto, tristemente todavía faltan unos meses para el más que tardío final de My Little Pony, pero a estas alturas no queda ya ninguna duda de que la serie terminará coronando como nuevos héroes absolutos a un puñado de primos Oliver que aparecieron por primera vez la temporada pasada, en un episodio firmado por el propio artífice de esos personajes, alguien que en una entrevista llegó a afirmar desconocer por completo las notas de producción escritas antes de que él tomara las riendas, cuando la serie llevaba ya años en antena, e incluso la propia "biblia" que sirvió de punto de partida para la serie. Un final para una temporada escrita por gente con poca o ninguna experiencia, después de que el último miembro del equipo original de la serie abandonase hace ya tres años. Un final para una serie que ya poco o nada tiene que ver, aparte del título, con la que enamoró a cientos de miles de personas a principios de la década.


Soy plenamente consciente de que Game of Thrones es una superproducción multimillonaria, mientras que My Little Pony es una excusa barata para vender juguetes, pero no estoy comparando la factura técnica de una escena con miles de extras y el presupuesto de una película contra una cutre animación hecha en cinco minutos en Adobe Flash. No se trata de cuánto cuesta cada minuto de metraje. Y no hay ninguna razón que obligue a las producciones infantiles baratas a ser basura sin alma.

Poner pasión incluso en cosas "para niños" no es solo la máxima de Disney que les llevó a convertir obras como Dumbo o El Rey León en clásicos intemporales. Tal vez es fácil poner pasión cuando tienes miles de millones a tu disposición, pero esa pasión era también, literalmente, la razón que llevó a la creadora original de MLP:FIM a hacer una serie con corazón, cuando defendía que las niñas también merecen entretenimiento de calidad. Es esa pasión la que hizo que hace casi una década My Little Pony, una franquicia por la que nadie daba un duro, llegase a estar contra todo pronóstico en la lista de series de animación más populares del momento. Una pasión que ha desaparecido de tal modo que ha llevado a la serie a tener problemas para conservar apenas el cinco (!) por ciento de la audiencia que tenía hace unos años.

Nadie esperaba tramas extraordinariamente complejas con elaborados arcos argumentales, imbricados giros de guion y profundas motivaciones en My Little Pony. Nadie. Lo único que queríamos era una serie escrita con cariño, que diera un final digno a los personajes que conocemos desde hace años. Acabamos teniendo una serie escrita enteramente por gente que jamás ha visto un episodio de la serie, con un showrunner obsesionado con demostrar que sus nuevos personajes son mucho mejores que aquellos viejos personajes a los que él ni siquiera conoce.

Cada vez que veo a un fan de GoT quejándose porque algunas de sus teorías sin fundamento hayan resultado ser falsas, no puedo sino imaginar cómo habría reaccionado esa gente si la serie de la que son fans hubiese terminado así, más muerta que un caminante blanco, más arrasada que Desembarco del Rey.


No sabéis nada, thronies.

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🔗 | Publicado: 15:24

30 de octubre de 2018

y 5

El 1 sigue aquí. El 2 ya no existe porque pensé que el 3 sería el último. Pero no lo fue. El 5 de hoy lleva un «y» delante porque dentro de un año, el día del 6, estaría celebrando algo que ya habrá acabado.

Así que, si las cuentas no me fallan, esta es la tercera vez que digo adiós a algo que hace cinco años ni siquiera conocía. Y por primera vez lo hago sabiendo que esta tampoco será la última.

Bueno.

'Cause rainbows won't light up the sky
Unless you let it rain
And candles just won't glow until they're burned
No, you can't give up your laughter
'Cause you're scared of a little pain
It's a lesson that my village never learned


Autumn Blaze
MLP:FiM 8x23 - Sounds of Silence (2008)

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🔗 | Publicado: 15:54

5 de mayo de 2018

Algunos apuntes sobre Gimp 2.10

Hace unos días se liberaba Gimp 2.10, la esperadísima versión del conocido editor de imágenes.

Aunque la lista de cambios es impresionante, voy a quedarme solo con una de las mejores novedades, la posibilidad de usar (¡por fin!) un espacio de colores lineal en lugar del viejo y horrible espacio de colores logarítmico. Hace algún tiempo, Microsiervos dedicó una interesante entrada al respecto, pero aquí hay un ejemplo bastante ilustrativo. Arriba, degradado de tres pasos (rojo puro, verde puro, azul puro) usando el viejo sistema, ahora llamado perceptual (que me parece un nombre bastante confuso, pero bueh); abajo, el mismo degradado usando la nueva mezcla lineal.


Arriba podemos ver las infames bandas oscuras a las que estábamos acostumbrados; abajo vemos como entre el rojo y el verde hay una zona amarilla, y entre el verde y el azul hay una zona cian, que es lo que cabría esperar. Gracias a este cambio, al hacer mezclas de colores se obtendrán tonos mucho más naturales que los que se conseguían en versiones viejas de Gimp. Por supuesto, el cambio no es "obligatorio" y se pueden usar ambos modos de mezclar colores, incluso en la misma imagen.

Por desgracia, no todos los cambios son buenos. Es posible que muchos scripts escritos para versiones antiguas de Gimp ya no funcionen. Problema que se agrava si tenemos en cuenta que registry.gimp.org lleva bastante tiempo muerto, con lo que encontrar reemplazos para esos scripts probablemente resulte bastante difícil.

Dicho sea de paso, la carpeta donde debemos guardar los scripts, paletas y pinceles ha cambiado. Hasta ahora era
%UserProfile%\.gimp-2.8
O, lo que es lo mismo,
C:\Users\{USUARIO}\.gimp-2.8
Dese la versión 2.10, la carpeta pasa a ser
%AppData%\GIMP\2.10
O, directamente,
C:\Users\{USUARIO}\AppData\Roaming\GIMP\2.10
Al actualizar el programa, el contenido de la vieja carpeta se copiará a la nueva. Una vez hayamos abierto el programa y comprobado que los ajustes y cosas han pasado al nuevo perfil, la vieja carpeta se podrá borrar (o guardar a modo de copia de seguridad) y todos los cambios deberán hacerse ya en la nueva. Es decir, es ahí donde habrá que borrar los scripts que ya no funcionen.

Por último, no puedo dejar de comentar el que me parece el "fallo" más molesto de Gimp 2.10: el separador decimal. Gimp utiliza para separar los decimales el carácter predeterminado del sistema. Y, al menos al usar la versión en español de España de Windows 7, ese carácter es la coma. El problema es que, si usamos un teclado con bloque numérico, el botón que estaremos pulsando cada vez que queramos escribir un decimal será el punto. Esto, que no suponía ningún problema en Gimp 2.8, pasa a ser un inconveniente en Gimp 2.10, donde el programa no reconoce el punto como separador decimal, obligándonos a mover la mano hasta la coma que está al lado de la letra M.

La solución más sencilla es cambiar el idioma del programa al inglés. Pero, claro, eso nos obligaría a usar el programa en inglés. Por suerte, no todo esta perdido. Una solución un poco más sucia pero mucho más práctica es obligar a que el programa siga estando en español, pero utilizando los separadores americanos. Y el mejor modo de hacerlo es ajustar el idioma a español de Estados Unidos...


Vale, ahí no está, es verdad. Pero podemos ajustar el idioma editando el acceso directo del programa. En el caso que nos ocupa, deberemos editar el acceso directo con el que abrimos Gimp y hacer que apunte (tal cual) a
%comspec% /c "SET LANG=ES_US && START /D ^"C:\Program Files\GIMP 2\bin^" gimp-2.10.exe"
No es imprescindible, pero queda bien recordar volver a dejar el icono de Gimp (por defecto se pondrá el de la consola de Windows), y elegir "Minimizada" en el desplegable "Ejecutar".


Por desgracia esto no resuelve completamente el problema y si abrimos Gimp pinchando en un archivo .xcf desde Windows, el programa se abrirá en español de España. Pero cuando abramos el programa desde nuestro nuevo acceso directo...


¡Puntos! Por fin podemos volver a usar desenfoques con decimales con total comodidad.

Y, bueno, eso vendría a ser todo.

Actualizado 20/01/2020: A pesar de que el truco del acceso directo funciona razonablemente bien si siempre abrimos Gimp desde el escritorio, después de un tiempo se vuelve un tanto pesado que abrir un archivo .xcf por error nos devuelva las comas como separador decimal. La solución más obvia es establecer LANG como variable de entorno del sistema, lo que nos permitiría abrir Gimp desde el acceso directo original, con la ventaja de que si usamos tiles en el menú de inicio de Windows 10 recuperamos los accesos directos a los archivos recientes que perdimos al usar un acceso directo personalizado. Sin embargo, hay otros programas que usan esta variable, entre ellos mintty (el emulador de terminal de Cygwin), que empezará a mostrar basura y caracteres incorrectos incluso aunque ajustemos manualmente la codificación de caracteres en las opciones de la ventana. Si queremos usar Gimp y mintty, una posible solución es ajustar la variable a es_US.UTF-8, valor que funcionará correctamente en ambos programas.


Conviene tener en cuenta que aunque este valor funciona con ambos programas, del mismo modo que el valor original que funcionaba en Gimp rompía mintty, este nuevo valor puede provocar efectos secundarios en otros programas.

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🔗 | Publicado: 16:24

8 de diciembre de 2017

My Little Pony: La Película

Tras una espera demasiado larga, hoy por fin llega a nuestros cines My Little Pony: La Película.


Estrenada en el mundo civilizado a primeros de octubre, la película pasó con discreto éxito por las carteleras de otros países. Dirigida a un público más infantil que las películas de dibujos a las que nos tienen acostumbrados Pixar o Blue Sky, la película no consiguió romper los prejuicios asociados a una marca maldita que sin duda echó para atrás a mucha gente. Resulta especialmente triste que entre las críticas "profesionales", junto a opiniones perfectamente válidas, se acabaron colando críticas de demasiada gente que, literalmente, solo había visto el tráiler de la película. No porque crea que esas críticas afectaron negativamente a la película, sino porque son la prueba de que, siete años después del estreno de la serie, nada ha cambiado y aún hoy mucha gente no irá más allá del título a la hora de juzgar algo con el nombre "My Little Pony".

A pesar de que, como digo, la película se estrenó en inglés hace dos meses y no resulta difícil de encontrar en Internet desde entonces, en su momento decidí que prefería esperar para que la primera vez que la viese fuese en la gran pantalla. Originalmente se suponía que esa primera vez habría sido hoy, haciendo de esta película la primera que veía en un cine el día de su estreno desde aquel aciago día de mayo de 2003 que todos preferimos olvidar, pero tuve la suerte de conseguir entradas para el preestreno en Gran Vía el pasado 30 de noviembre. Nota al margen: si alguien pregunta, un preestreno cuenta como estreno, así que doy por limpiada la mancha en mi expediente que suponía que mi último estreno en cines fuese aquel infumable bodrio. En cualquier caso, aunque podía haber escrito esta entrada hace una semana, y de hecho estuve a punto de hacerlo, creo que queda mejor hacerlo hoy. O igual estaba vago, yo qué sé.


Empezaré diciendo que reconozco que la película de My Little Pony no es perfecta. En primer lugar, resulta difícil saber a quién se dirige exactamente. Con muchísimos (demasiados) personajes nuevos, algunos de ellos probablemente inspirados por el reciente éxito de Zootopia y que apenas guardan relación con lo visto anteriormente en la franquicia, la película parece intentar abrirse a un público nuevo. Y aunque la película se puede ver y disfrutar sin haber visto un solo episodio de la serie, el incesante desfile de personajes que van apareciendo a lo largo de la cinta puede llegar a resultar confuso para alguien que no sepa de qué va la historia. Y si bien este frenético ritmo al menos consigue que la película resulte más ágil, a ratos hace pensar que algunos personajes podrían haberse omitido por completo, y a ratos deja con ganas de saber más sobre otros de los personajes que apenas sí reciben tiempo en pantalla. Este último punto no es exclusivo de los nuevos personajes y es algo especialmente sangrante en el caso de Fluttershy, una de las protagonistas de la serie, que apenas sí tiene líneas en la película.


El extraño manejo de los personajes no es el único (d)efecto del juego a dos bandas de la película. Aunque en su mayor parte se mantienen el mensaje optimista y el tono positivo que caracteriza a la serie, hay un par de momentos en los que la película resulta mucho más oscura que la serie, una extraña combinación que no consigue hacer las partes alegres de la película más digeribles a quien le parezca que el mundo de My Little Pony es demasiado edulcorado, al tiempo que resulta innecesaria para el resto de la audiencia. Problemas, en resumen, que hacen que la película se quede a dos aguas, sin ser el perfecto punto de entrada a la serie que podía haber sido para la gente que todavía no había dado a los ponis una oportunidad, pero tampoco una película para fans.

Mentiría si dijera que estos problemas no me han molestado. Soy totalmente consciente de que aunque My Little Pony se presenta como algo "para todos los públicos", no todos los públicos disfrutarán el mundo amable y colorido de los ponis y nada puede cambiar eso. Pero también estoy convencido de que ahí fuera también hay mucha gente (tal vez tú mismo) que está predispuesta a odiar este mundo de arcoíris y canciones, pero podría terminar descubriendo que le gusta si le diera una oportunidad. Es precisamente por eso que me habría encantado que la película fuese un buen empujón para superar estos prejuicios, puede que para alguna gente lo haya sido, pero tengo que admitir que hay varios episodios de la serie, incluso episodios escritos por la misma guionista, que probablemente habrían resultado más apropiados para eso que esta película.


Incluso con todos estos problemas, sin embargo, tengo que decir que la película me ha encantado. Tras la friolera de tres años esperando y dos meses extra de abstinencia voluntaria las expectativas estaban por las nubes, y aun así terminé disfrutando cada minuto de la proyección. Si algo se le podía pedir a una película de My Little Pony es que fuese tan adorable como la serie y la película lo consigue con creces. Es imposible no contagiarse de la alegría y el optimismo de estas pequeñas ponis y la historia, a pesar de sus pequeños tropiezos, termina resultando encantadora. Puedo decir con absoluta sinceridad que considero que la película hace un trabajo mucho mejor que otras películas de mayor éxito como la sobrevaloradísima y tramposa Frozen a la hora de transmitir su mensaje.

La parte visual es sin duda otro de los puntos más positivos de la película. Es algo a lo que normalmente presto mucha atención, y es literalmente el motivo por el que soy incapaz de ver series como Clarence o Steven Universe. Por muy geniales que puedan ser sus guiones, que no lo sé, no consigo prestar atención a dibujos tan espantosos. La serie de My Little Pony tiene un estilo sencillo y enormemente agradable que considero absolutamente adorable, y de algún modo la película consigue hacerlo aún mejor. Utilizando una curiosa mezcla de animación 2D tradicional con fondos 3D, bastante diferente al estilo de la serie y que puede resultar extraña por poco habitual, la película me pareció sencillamente preciosa visualmente y es ese uno de los motivos que hizo que me alegrase de haber esperado dos meses para poder ver la película en un cine.

Por último, la música merece una mención especial. Las canciones son una parte muy importante de la serie y por desgracia en ocasiones no resultan demasiado satisfactorias en el doblaje español. Ver la película en cines suponía ver la versión doblada y eso era algo que me preocupaba. Tengo que decir que, afortunadamente, esta es una de esas ocasiones en las que el doblaje cumple. Especialmente en el caso de Edurne, que borda su versión de la canción a la que presta su voz, pero también son perfectamente disfrutables todas las otras canciones de la película. Tanto es así que, tengo que decirlo porque me pareció un momento precioso, los niños del cine donde vi la película se pusieron a aplaudir después de una de las canciones. Buen trabajo de doblaje para un fantástico trabajo del compositor Daniel Ingram.


La película es, en resumen, una más que digna adaptación del mundo de la serie. Un bombón de chocolate en un mundo en el que todos los caramelos son de limón. Puede que no sea el mejor bombón que podría haber sido, pero sigue siendo un fantástico dulce para romper la amarga rutina a la que estamos acostumbrados. Y aunque no creo que mucha gente vaya a ponerse a comer bombones si nunca lo ha hecho, sí que deseo que a todo aquel que decida probarlos le gusten. De verdad, creo que vale la pena.

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🔗 | Publicado: 10:20

1 de diciembre de 2017

It is time

I know the world can get you down
Things don't work out quite the way that you thought
Feeling like all your best days are done
Your fears and doubts are all you've got

But there's a light shining deep inside
Beneath those fears and doubts, so just squash 'em
And let it shine for all the world to see
That it is time, yeah, time to be awesome


A veces te hacen sentir mal
No todo va como tú esperabas
Crees que lo mejor quedó atrás
Y miedo es todo lo que hay

Pero una luz brilla en tu interior
Tras esos miedos eres más grande
Hazla brillar y todos la verán
Verán que somos alucinantes

Rainbow Dash
My Little Pony: The Movie (2017)

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🔗 | Publicado: 11:20

30 de octubre de 2017

+1

Un año más. Esta debería ser la cuarta entrada, pero no lo es. O tal vez sea raro que esté aquí, y aun así está. Debería decir algo, creo, pero supongo que el hecho de que esta entrada exista es suficiente. Me alegro de poder publicarla. Y, la verdad, esta vez espero que esta tampoco sea la última.

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🔗 | Publicado: 15:51

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