Valadrem

«Parecen fuegos de artificio»

21 de mayo de 2022

Chip y Chop: Los guardianes rescatadores (2022)

Cuando intervienen ya no hay que temer
Los malos tienen que correr


Canción de cabecera
Chip y Chop: Guardianes rescatadores (1989)



Como mucha otra gente de mi generación, le tengo un enorme cariño a aquella serie de Chip y Chop que vimos en los primeros noventa. Es cierto que a estas alturas mis recuerdos están bastante borrosos y no he vuelto a ver ningún episodio desde hace ya casi treinta años, pero eso no impide que mi respuesta instintiva cuando hay que llamar a alguien no sea sugerir los Cazafantasmas, sino los Rescatadores, ni que todavía a día de hoy, aunque sea muy de vez en cuando, aún canturreo malamente la canción de la cabecera alguna vez. Creo que un buen resumen de esta distante pero afectuosa relación es que aún recuerdo cuando alguien me hizo notar que, en contra de lo que llevaba como dos décadas repitiendo, en realidad la canción de la serie nunca había dicho "cuando intervienen nada hay que temer / todo lo pueden resolver".
Si el regreso de los Guardianes Rescatadores hubiese sido como el de aquella que fuera su serie hermana en el primer Club Disney de Televisión Española, probablemente no le habría prestado ninguna atención. Apenas llegué a ver un par de episodios de las nuevas Patoaventuras de 2017, pero incluso aunque me pareció una serie bastante agradable e infinitamente superior a otros experimentos como el vergonzoso engendro de las Supernenas de 2016, la nueva encarnación de los patos no consiguió engancharme.

Así y todo, tenía bastante curiosidad por la nueva película que llegaba esta semana a Disney+, Chip y Chop: Los guardianes rescatadores. No tanto porque fuese una película que estuviese esperando en modo alguno, sino porque me resultaba harto enigmática, confusa incluso. Al contrario que las renovadas Patoaventuras que eran una actualización del clásico, esos Chip y Chop parecían simplemente los de la serie original, más o menos. ¿Por qué precisamente aquella versión de las ardillas si Chip y Chop eran personajes de Disney desde mucho antes? ¿Tiene sentido mantener una referencia a Magnum tanto tiempo después? ¿Es suficiente motivo para hacer una película la potencial nostalgia de una serie que llevaba treinta años en el cajón?

Ni la sinopsis de la película ni el tráiler aclaraban demasiado. ¿Era un sentido homenaje? ¿Una cruda parodia? ¿El enésimo refrito que no es más que una simple excusa cutre para sacar dinero?
Después de haber visto la película, la respuesta puede resumirse en... . Sí, es todo eso y alguna otra cosa. La película se las apaña para tocar todos los palos, tanto para bien como para mal. Hay algunas escenas muy, muy divertidas, seguidas de otras escenas muy, muy forzadas. Giros dignos de aplauso y otros que causan bochorno. Ideas brillantes y otras del montón. Un auténtico batiburrillo. Entonces, ¿merece la pena? Para mí la respuesta vuelve a ser un, en este caso más que rotundo, .



Chip y Chop no es una película para todo el mundo. Enormemente marcada por la nostalgia, puede que no le diga demasiado a la gente que no le guarde cariño a las ardillas. Su parte de parodia puede resultar molesta a quien la encuentre poco respetuosa con el material original, mientras que en su vertiente de homenaje puede llegar a resultar incluso algo ñoña. Me atrevería a decir, no es una película para la eternidad. Pero tampoco es, en absoluto, una película que pase sin más, destinada a olvidarse cinco minutos después de vista. Para quien tenga la suerte de estar dentro del grupo de gente capaz de disfrutarla, Chip y Chop es una delicia. ¿Imperfecta? Sí. ¿Entretenida? Muchísimo más.
Creo que, irónicamente, una de las cosas más bonitas de esta película es el mero hecho de que exista tal cual es. A la vista esta, en Disney eran plenamente conscientes de que no estaban haciendo su próximo clásico, no ya solamente por el estreno directo en Disney+, sino porque incluso se puede ver dónde se metió tijera en el presupuesto. Algo especialmente notable en el caso de Chip, que debería estar animado a mano, pero acabo siendo un modelo 3D disimulado con cell shading.

La película podría haberse quedado en una cutre copia de los Pitufos llevando a las ardillas a la ciudad, pero gracias a su guion es mucho más que eso. Las limitaciones de presupuesto podían haberse cargado los cameos que aderezan el metraje, pero estos están hechos con el máximo cariño. Se veía venir un auténtico desastre en potencia e incluso podemos ver las grietas por donde todo podía haber saltado por los aires, pero pese a todo la película consigue resistir y salir del paso con una enorme dignidad.

Incluso si nadie se acuerda de esta encantadora película en un par de años, nadie le podrá quitar el triunfo de que, contra todo pronóstico, es una auténtica gozada.
Tal vez mi mala memoria sí que tenía razón después de todo.
Cuando intervienen nada hay que temer, todo lo pueden resolver.

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# | Publicado: 22:09

9 de mayo de 2022

Father Ted (1995)

Allá por 2006 llegaba a nuestras pantallas, o por lo menos a las pantallas de nuestros ordenadores, la inolvidable The IT Crowd (conocida aquí como Los informáticos). Por pleno derecho, una de las series más divertidas que nos ha regalado el Reino Unido. Aunque su fama está más que justificada, The IT Crowd tuvo la suerte de salir en un muy buen momento para las series: hacía apenas un par de años del estreno de Lost, la serie que nos enseñó que en vez de esperar meses (¡o años!) para ver las series que lo petaban en el extranjero podíamos tirar de torrent y subtítulos. La primera década del siglo nos descubrió un nuevo modo de ver series y sin duda contribuyó a que pequeños tesoros como esta serie no pasaran desapercibidas.
Otras series no tuvieron tanta suerte. Once años antes de que conociéramos The IT Crowd, las pantallas del Reino Unido daban la bienvenida a otra serie de mano del creador Graham Linehan: Father Ted (literalmente, Padre Ted). Aunque la serie sí gozó de éxito en su tierra natal, sin la inestimable ayuda de la temible piratería este éxito nunca llegó a cruzar nuestras fronteras, por lo que esta serie es aun a día de hoy bastante desconocida. No hay más que ver que, en el momento de escribir esto, Father Ted tiene solo 343 votos en FilmAffinity frente a los 26.011 de The IT Crowd.
Father Ted es una comedia sobre la vida de una parroquia en una pequeña isla de Irlanda. Aunque el tema pueda parecer bastante mundano, los personajes son sencillamente fantásticos y, por encima de todo, el sentido del humor del que hace gala la serie es simplemente magistral. Que nadie se engañe, no es esta una de esas series que podemos ver con una sonrisa en la cara. Para nada. Es una serie divertidísima que nos obliga a reír a carcajadas.
Sin desmerecer en absoluto ninguno de los trabajos posteriores del genial Linehan por el agravio comparativo de dedicar estas palabras solo a una serie en concreto, Father Ted es una auténtica joya que merece ser conocida y recordada. Por desgracia es un poco difícil de encontrar, pero la recompensa de poder disfrutar esta sobresaliente serie bien merece el esfuerzo. Absoluta, total, completa y definitivamente imprescindible.

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# | Publicado: 21:05

25 de abril de 2022

Puella Magi Madoka Magica (2011)

Escribía hace unos días como tras una cansinamente insistente recomendación había acabado viendo Made in Abyss. Mencionaba también que no era muy aficionado a la animación oriental, eufemismo para decir que nunca antes me había interesado lo más mínimo ni me había molestado en ver ninguna serie más allá de algún episodio suelto de Shin Chan cuando lo echaban en Neox.

Como mi incursión en lo del anime no acabó demasiado mal, a la lista de insistentes recomendaciones se ha añadido un segundo nombre, Puella Magi Madoka Magica. Al parecer, Madoka Magica es un clásico entre las recomendaciones de animes para gente a la que no le interesa el anime. No es de extrañar. Lo cierto es que, muy probablemente, el mejor modo de consumir la serie sea verla sin saber nada de ella, sugerencia que seguí en su momento, pero aun así no me resisto a escribirle una entrada.
Madoka Magica es una serie muy corta, con una única temporada de 12 episodios. Viendo el primer episodio puede parecer que la serie es simple y llanamente la idea exacta que cualquiera que no sepa mucho de anime tiene de lo que es un anime: unas chicas mágicas de instituto se dedican a luchar contra monstruos mientras ponen caras muy cuquis y sonríen mucho y llevan minifaldas muy cortas. Así como la antes mencionada Made in Abyss partía de la base de un mundo bastante interesante que la serie se dedicaba a explorar, aquí el punto de partida no podría ser más anodino.
Aunque la serie se toma algo de tiempo para empezar a mostrar sus cartas, al llegar al tercer episodio ya no podemos sino reconocer que la historia que estamos viendo no es en absoluto lo que habíamos supuesto al principio. Puede que las sorpresas que guarda Madoka Magica resulten menos sorpresivas para alguien más acostumbrado a series de este tipo, pero como neófito absoluto por lo menos a mí han conseguido mantenerme pegado al asiento. Por supuesto, la cosa no queda ahí y a partir de este punto la serie continúa yendo a más, jugando sus bazas de un modo que invita a no apartar la mirada hasta el final. Un final que, a pesar de algunas aristas que quedan sin pulir, me ha parecido un más que grandísimo final.
Esta vez sí, hago mía por completo la recomendación que me hicieron y, yo también, recomiendo esta Madoka Magica. No por ello voy a dar un vuelco completo a mi anterior desinterés general por el anime para volverme un otaku ni nada por el estilo, pero sí admito que fue un error por mi parte ignorar este tipo de animación si eso me hizo perderme series como esta. En cualquier caso, añado que la serie tuvo una continuación en forma de película un par de años después, Rebellion. No he visto esta película y puede que no la vea nunca, el final de la serie era un muy buen punto para dejarlo, pero pase lo que pase en esta película, no puede desmerecer en absoluto esta fantástica serie. Recomendada queda.
Curiosidad random: en la versión original, Emiri Katō, voz de Kyubey, es también la actriz que puso voz a Fluttershy en el doblaje japonés de Friendship is Magic, lo que explica la a priori incomprensible abundancia de fanart con ambos personajes. El doblaje de España no comparte la relación entre estos dos personajes, pero mantiene la conexión entre ambas series por triplicado: Madoka, Homura y Sayaka tienen aquí las voces de Fluttershy, Applejack y Pinkie Pie respectivamente.

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# | Publicado: 21:44

17 de abril de 2022

Made in Abyss (2017)

Hace unos días me recomendaron que viera Made in Abyss, una serie japonesa de animación para adultos que al parecer gozó de relativa fama hace unos años. Aunque la serie tiene ya cinco años, no soy muy aficionado a la animación oriental, por lo que no le había prestado ninguna atención hasta ahora. Estaba tentado de dejar pasar la recomendación, pero tras ver que, a fecha de hoy, la serie cuenta únicamente con 13 episodios finalmente me he decidido a darle una oportunidad.
La premisa de la serie resulta bastante interesante. En una remota isla hay un gigantesco pozo, el Abismo, el último lugar de la tierra aún sin explorar. En su interior, toda clase de bestias desconocidas y algunos restos de las civilizaciones que pasaron por allí en el pasado. A su alrededor, una ciudad fundada por los exploradores que llevan siglos intentando desentrañar los secretos del pozo. El Abismo continua siendo un misterio sobre todo por algo que nadie ha conseguido evitar: una maldición que dificulta enormemente la subida, haciendo ya del regreso desde las capas superiores una ardua tarea y convirtiendo el intento de subir desde una mayor profundidad en una sentencia de muerte.
La serie comienza con Riko, una niña de un orfanato local, hija de una gran exploradora desaparecida años atrás en el Abismo. Un día Riko se encuentra con Reg, un robot con la apariencia y personalidad de un niño de su edad, pero sin recuerdos de ningún tipo. Tras estudiar a Reg, Riko llega a la conclusión de que su extraordinaria tecnología tiene que venir de otro lugar, por lo que con toda seguridad Reg está hecho en el Abismo. Al tiempo, un mensaje desde las profundidades del pozo hace pensar a Riko que su madre sigue viva, por lo que se embarca con Reg en un viaje sin retorno al fondo del Abismo en busca de respuestas.
Una vez presentado el escenario y sentadas las bases de la historia, la serie cumple de sobra. El ritmo es excelente y a medida que avanzamos vamos descubriendo más, tanto del Abismo como de los personajes, lo que invita a no querer abandonar. La animación, si bien un tanto chocante por el fuerte contraste entre el estilo infantil y la cruda historia que cuenta, resulta sobresaliente; y la música que acompaña a la serie, tanto los dos temas principales que sirven de introducción y cierre a cada episodio como la música de ambiente que ilustra cada capa del Abismo, es de una gran calidad.



Por desgracia, la serie también tiene algunos problemas. Sin duda el más molesto es que, a ratos, la historia parece convertirse en una mera excusa para torturar de diversas maneras a los personajes. Algo que resulta tolerable al principio pero se vuelve más molesto hacia la segunda mitad de la temporada, con momentos realmente incómodos como la gratuita escena de violencia del episodio 7, que más parece una exhibición de sadismo que algo que tenga que ver con nada. La irregular caracterización de los personajes es también uno de los puntos débiles de la serie, resultando especialmente desafortunado en el caso de Riko, la protagonista, cuyo irracional entusiasmo acaba resultando ridículo en ocasiones. Si bien la serie intenta justificar la irrefrenable atracción de Riko por el Abismo, por momentos su comportamiento parece directamente suicida, lo que dificulta simpatizar con ella cuando las cosas salen regular.
En el otro lado de la balanza, uno de los grandes aciertos de la serie es Nanachi, un personaje que solo aparece hacia el final del episodio 10 pero consigue robar completamente la temporada. Sin entrar demasiado en detalles, su trágica historia cuenta con el que es, de lejos, el momento más desagradable de la temporada, pero al menos en este caso resulta también enormemente emocional, consiguiendo dar una profundidad mucho mayor a la serie y haciendo de Nanachi un personaje inolvidable.
Made in Abyss es una experiencia interesante. Creo que la serie se apoya demasiado en intentar impactar al espectador como para que pueda considerarla la obra maestra que me prometieron cuando me la recomendaron, pero igualmente debo reconocer que, dejando a un lado lo que algunas de sus escenas más gráficas pueden hacer creer, hay muchísimo más en la serie que violencia sin sentido.
No estoy seguro de si, hoy por hoy, podría incluir la serie en mi lista de recomendaciones, pero lo cierto es que sí tengo bastante interés por ver si en su segunda temporada la serie es capaz de centrarse mejor en sus puntos fuertes. Espero que así sea.

Actualizado (unas horas después): En el momento de escribir lo anterior había asumido, por error, que la serie continuaría en la segunda temporada que se estrenará este año. Sin embargo, hay una película de 2020 que sirve de secuela a esta primera temporada: Made in Abyss: Dawn of the Deep Soul.
Una vez vista esta película me reafirmo en mi interés por ver la segunda temporada, pero el nivel de violencia extrema de la película que hace palidecer los episodios anteriores me obliga a añadir una adenda a lo escrito anteriormente: esta violencia no es ya algo que meramente pueda resultar desagradable, sino que supera con creces lo que mucha gente considerará tolerable, por lo que creo que es necesario hacer notar a cualquiera al que esto le suene mal que haría bien en pasar de largo. Dicho queda.

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# | Publicado: 13:20

14 de febrero de 2022

Centauria (2021), segunda parte

Un poco más tarde de lo esperado, ayer por fin acabé de ver la segunda (y última) temporada de Centauria (Centaurworld, en su versión original).
No estoy seguro de qué ha cambiado detrás de las cámaras, o si la serie sufrió un cambio de última hora en el formato que se supone que debía tener, pero me temo que tengo que reconocer que en esta ocasión la temporada ha sido bastante irregular. Así como la primera temporada tenía un ritmo impecable en el que la historia no paraba ni un minuto (excepto, quizá, en el algo accidentado Agujeros: 2ª parte), en esta ocasión la serie clava los frenos nada más empezar y alarga algunos pasajes mucho más de lo cabría esperar, llegando por momentos a dar la sensación de que no está pasando nada.
Me pregunto si, en parte, la intención tras el cambio de ritmo de la temporada era simplemente que pudiésemos disfrutar un poco más de Centauria y sus habitantes antes del eminentemente definitivo final. Puede que, en caso de volver a visitar la serie en el futuro, estos minutos extra en Centauria no se vean tanto como un relleno que retrasa el final y tal vez resulte agradable tener más material de una serie de la que difícilmente podemos esperar más temporadas. Pero, muy a mi pesar, la sensación a priori es que gran parte de la temporada prácticamente podría haberse comprimido en un solo episodio y la historia habría fluido bastante mejor.
En cualquier caso, el pequeño bache de estos insospechadamente dispersos episodios no desmerece en absoluto el conjunto de la serie. El triple episodio final, prácticamente una película en sí mismo, cumple con creces con las expectativas y recupera con toda su fuerza la emoción, la música y también el humor que me engancharon a la pantalla en la primera temporada. Un fantástico episodio que no se limita a hacer que haya valido la pena luchar con los episodios anteriores sino que es, por méritos propios, un grandísimo broche para una grandísima serie.
Si ya resultaba complicado recomendar esta indescriptible serie después de la primera temporada por su más que peculiar tono, la aún más caprichosa segunda temporada lo hace todavía más difícil. Aún así, no puedo sino manifestar mi absoluto amor por ella.
Centauria es un pequeño tesoro.

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# | Publicado: 11:45

2 de febrero de 2022

Dos series

Mientras nos acercamos al inminente fin del mundo y esas cosas, querría aprovechar para mencionar dos pequeñas joyitas de animación de las que no había hablado por aquí hasta ahora.

Los cuentos de Lupín, con diferencia la menos conocida de las dos series de las que voy a hablar hoy, es una coproducción franco-italo-china (aunque como obra eminentemente europea también hay algún nombre español entre los créditos). Cuenta las aventuras del pequeño Lupín, un lobito que cada día sale de su cuento para saltar a otras historias y poder ser el héroe. Con una animación realmente adorable y un espíritu lleno de positividad, cualquier episodio de Los cuentos de Lupín resulta perfecto para levantar el ánimo.
Disponible en abierto para Francia e Italia, por desgracia en España el bueno de Lupín ha acabado en un pequeño canal de pago del que yo ni siquiera había oído hablar antes llamado Canal Panda. Aunque los episodios en español están ahí fuera para quien no sea demasiado vago para encontrarlos, probablemente las versiones internacionales sean de momento el modo más fácil de disfrutar de la serie tirando de VPN o similar, así de paso sirven para aprender un poco de idiomas o algo. Dicho sea de paso, y sin desmerecer en absoluto los otros doblajes, la voz original de Lupín en el doblaje francés es formidable y fue una de las principales razones de que viese un puñado de episodios en ese idioma sin saber una palabra. Como curiosidad, la dobladora francesa de Lupín es bilingüe y puso también voz al doblaje en inglés, aunque lamentablemente este es más difícil de encontrar.
Los cuentos de Lupín tiene una única temporada de 78 episodios, todos los cuales ya se han emitido tanto en francés e italiano como en el doblaje español. Una pequeña delicia que, si bien no conviene consumir del tirón ya que la estructura similar de los episodios puede resultar repetitiva, sí es perfecto como píldora de optimismo para tener siempre a mano en el botiquín.

Bluey, la otra serie de la que quería hablar, aunque dudo que a estas alturas necesite presentación, es una serie australiana. Aquí seguiremos a Bluey y a su hermana pequeña Bingo, dos perritas pastor con una gran imaginación. Concebida originalmente, según su propio creador, simplemente como "una versión australiana de Peppa Pig", Bluey supera con creces su referente, convirtiéndose por pleno derecho en una serie inolvidable.
En España, Bluey se puede ver aleatoriamente en abierto en la TDT en Disney Channel, aunque en el momento de escribir esta entrada se está tomando un descanso. Creo que también se puede ver en alguna de las cosas esas de pago de Disney. No es, sin embargo, una serie de Disney, ellos solo se encargan de la distribución y de censurarnos cosas al azar porque ofenden a algún memo en Estados Unidos que no tiene nada mejor que hacer.
Bluey tiene tres temporadas de 52 episodios, las dos primeras ya se han emitido en España (con un doblaje estupendo, todo hay que decirlo), mientras que la tercera empezó hace poco en Australia y va por la mitad, esperemos no tarde en llegar aquí. Aunque no todos los ciento y pico episodios llegan a ser igual de memorables, Bluey es en líneas generales una auténtica maravilla y algunos de sus episodios son sencillamente fantásticos.

Ahí quedan las recomendaciones de hoy, espero que cualquiera que lea esto disfrute con estas encantadoras series tanto como yo.

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# | Publicado: 20:22

26 de diciembre de 2021

Matrix Resurrections (2021)

Hace catorce años empecé a llevar un registro de las películas que iba viendo. Desde entonces he visto 1873 películas. Salen a unas 133 películas al año. Quién sabe cuántos miles de películas en toda la vida. La mayor parte de las películas, para bien o para mal, acaban pasando de largo. Son pocas las películas por las que sentimos simpatía, menos aún aquellas que atesoramos con especial cariño. Y muy, muy pocas aquellas que merecen el título de Favoritas, con todas las letras. En mi caso esa lista es muy corta y, desde antes incluso de que empezara a anotar todas las películas que veo, cuenta con apenas tres películas.
Una de ellas es Matrix. La película de 1999, aunque yo no la vería hasta que se estrenó en televisión. Grabada en una cinta de vídeo para poder verla al día siguiente sin anuncios, acabaría viendo aquella grabación tantas veces que mi vídeo empezó a comerse la cinta. Llegué a conseguir el DVD de la película en préstamo sólo para grabarlo en una cinta virgen y poder seguir viendo la película, aunque no tardaría en comprarme el DVD yo mismo. La primera película que compré en DVD, un DVD que aún hoy conservo como oro en paño. La película lo merecía. Matrix era (¡es!) una película redonda, perfecta, magistral. Las otras películas de la lista no son, sin embargo, sus secuelas. Aquellas secuelas innecesarias y espurias por las que sentí tanto desprecio como amor había sentido por la película original. Vulgares trapacerías que en ocasiones me hicieron dudar incluso de la primera película.
Hace unos días se estrenaba Matrix Resurrections, una nueva entrega, muy separada de aquellas olvidables secuelas. Esta vez no he ido al estreno como aquel día de mayo de 2003 en la que la agotadora carrera bajo el sol de mediodía entre el metro de Colonia Jardín y el insospechadamente lejano Kinépolis de Pozuelo acabaría siendo un camino de rosas comparado con lo que esperaba dentro de la sala. Pero, esta vez sí, me alegro de haber visto esta secuela. Resurrections está todavía muy lejos de la película original, hay algunos detalles que no acaban de funcionar y las conexiones con las anteriores secuelas no dejan de ser una sombra, pero aun así esta nueva entrega se encuentra a años luz de las secuelas anteriores.
Uno de los puntos que hacen que el resultado funcione es, sorprendentemente, el tono. Las secuelas anteriores se tomaban demasiado en serio a sí mismas. Esto no debería haber sido malo, a fin de cuentas si la película original era digna de todo el respeto, las secuelas no podían haberla ridiculizado. Por desgracia, las grandilocuentes adiciones al universo de la película, algunas de ellas más que risibles, no podían tomarse en serio ni de lejos, convirtiendo el resultado en una involuntaria y bochornosa parodia. El rey estaba desnudo cuando creía que llevaba sus más elegantes galas. Por contra, Resurrections no se toma tan en serio a sí misma, ya recurriendo a la metanarrativa desde el principio para recordarnos que no estamos ante la película que esperábamos. Esto no tenía por qué ser garantía de éxito, es este un recurso tramposo que, en demasiadas ocasiones, se usa de modo más que cutre cuando malos guionistas quieren hacernos creer que podremos pasar por alto los errores de su obra si son ellos los primeros en señalarlos, pero aquí sirve de refrescante contrapeso a la impostada seriedad de las anteriores secuelas, dando una nueva y más que necesaria nueva perspectiva al conjunto.
Y si tramposo es recurrir a la metanarrativa para expiar los pecados, aún lo es más resucitar a los muertos. De entre los incontables errores y pecados de las secuelas, matar a los protagonistas era la puñalada que más dolió. Tal vez aquel sacrificio hubiese tenido sentido en otras circunstancias, en una película mejor, pero al final de aquella infumable Revolutions, resultaba completamente carente de sentido. Las muertes de Trinity y Neo no aportaban nada a una trama hueca, no eran en modo alguno un final digno de admiración, no eran más que un desesperado intento por hacer que un deslustrado conjunto pareciera un poco más intenso recurriendo a lo fácil. Resurrections no intenta ignorar aquellas muertes, se limita nuevamente a recurrir a lo fácil para cambiar el resultado de lo que vimos, pero por muy tramposo que sea este nuevo atajo, la satisfacción de poder cerrar esta absurda herida aunque sea dos décadas después supera con creces cualquier posible remilgo.
Resurrections no pasará a formar parte de ninguna de mis listas de películas favoritas. Y no es, tampoco, la secuela que Matrix necesitaba. Pero es la secuela que aquellas secuelas necesitaban. Han tenido que pasar 18 años pero, por fin, puedo hacer las paces con Matrix. No podía haber pedido más.

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# | Publicado: 00:28

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